{"id":795,"date":"2013-06-11T20:24:20","date_gmt":"2013-06-11T20:24:20","guid":{"rendered":"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?p=795"},"modified":"2016-09-02T05:11:53","modified_gmt":"2016-09-02T05:11:53","slug":"doris-salcedo-y-el-shibboleth","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?p=795","title":{"rendered":"DORIS SALCEDO Y EL SHIBBOLETH"},"content":{"rendered":"<h3>Doris Salcedo y el Shibboleth cr\u00edtico pol\u00edtico<\/h3>\n<h4>Alejandro Perdomo<\/h4>\n<p>Ganador<\/p>\n<h5>Ensayo largo<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>prooemium<\/strong><br \/>\nUno de los temas m\u00e1s controvertidos en el arte nacional de los \u00faltimos a\u00f1os, debatido ampliamente y con tal ah\u00ednco que la ret\u00f3rica cr\u00edtica trascendi\u00f3 r\u00e1pi- damente sus m\u00e1rgenes formales para sumergirse en el plano deleznable de la discusi\u00f3n ideol\u00f3gica, fue desatado por la monumental intervenci\u00f3n de Doris Salcedo en el Turbine Hall del Museo Nacional Brit\u00e1nico de Arte Moderno Tate Modern, entre el 9 de octubre de 2007 y el 6 de abril de 2008. Este even- to tuvo lugar dentro del ciclo de exposiciones <em>Unilever Series <\/em>que comisiona anualmente la realizaci\u00f3n de instalaciones en el enorme espacio donde se albergaban las turbinas el\u00e9ctricas de la antigua central de energ\u00eda, hoy sede de la acreditada instituci\u00f3n brit\u00e1nica de arte moderno. Las razones de tal dis- cusi\u00f3n atizada en 2010 por la subsecuente premiaci\u00f3n de la artista por parte del Ministerio de Cultura de Espa\u00f1a, que le confiri\u00f3 el <em>Premio Vel\u00e1zquez de Artes Pl\u00e1sticas, <\/em>un prestigioso galard\u00f3n institucional otorgado a artistas de la Comunidad iberoamericana en reconocimiento a sus m\u00e9ritos art\u00edsticos, me- recen sin duda atenci\u00f3n.<a data-title='Una noci\u00f3n general del debate, de sus interlocutores y planteamientos, se puede observar en el portal cr\u00edtico esferapublica.org. &lt; HYPERLINK http:\/\/esferapublica.org\/nfblog\/ http:\/\/ esferapublica.org\/nfblog\/?s=doris+salcedo&gt;.' class='nota'>1<\/a><\/p>\n<p>En el centro de la discusi\u00f3n se halla el interrogante sobre la legitimidad \u00e9tica de la artista y el substrato pol\u00edtico de su obra, m\u00e1xime, al considerar su auto pro- clamado <em>compromiso social y pol\u00edtico. <\/em>Un interrogante que, dada la trayectoria de la artista, el reconocimiento institucional de su obra y su significado para la historia del arte nacional \u2014posici\u00f3n que le confiere un estatus de invulnerabilidad cr\u00edti- ca\u2014 parece sofocarse desde el comienzo en su propia autonom\u00eda deliberativa. La vehemencia de los argumentos encontrados, su fr\u00e1gil cimentaci\u00f3n te\u00f3rica, as\u00ed como la influencia de sus partes han conducido no s\u00f3lo a un enturbiamiento del debate, sino tambi\u00e9n a la gestaci\u00f3n de una cierta apat\u00eda en la comunidad intelectual, cuyo silencio legitima el juicio pronunciado por las instituciones.<\/p>\n<p>En este estado de cosas, resulta imperioso un posicionamiento claro por parte de la cr\u00edtica. Por tanto, \u00bfd\u00f3nde radica el malestar en la obra de Doris Salcedo? \u00bfEs su postura \u00e9tica, su obra verdaderamente cr\u00edtico-pol\u00edtica? \u00bfSe distingue su propuesta art\u00edstica \u2014seg\u00fan puntualiz\u00f3 el jurado comisionado por el Ministerio de Cultura de Espa\u00f1a para otorgar el <em>Premio Vel\u00e1zquez<\/em>\u2014 por la manifestaci\u00f3n de \u201crigor [\u2026] tanto en la dimensi\u00f3n formal como en cuanto a su compromiso social y pol\u00edtico\u201d? \u00bfCu\u00e1l es, en \u00faltima instancia, el lugar de Doris Salcedo en la historia del arte?<\/p>\n<p><strong>narratio<\/strong><br \/>\nLa obra de Doris Salcedo se caracteriza por la producci\u00f3n de objetos altamente ela- borados cuya constituci\u00f3n material no s\u00f3lo da cuenta de los rigores de su proce- sualidad t\u00e9cnica, sino tambi\u00e9n de una iconograf\u00eda de lo cotidiano. A esta iconogra- f\u00eda recurre la artista program\u00e1ticamente para generar <em>dislocaciones <\/em>objetuales que, por las connotaciones impl\u00edcitas en su proveniencia, permiten la fabricaci\u00f3n de asociaciones m\u00faltiples cimentadas en los imaginarios colectivos. Esta estrategia est\u00e9tica \u2014que en mucho recuerda al ensamblaje Dada, as\u00ed como a la recontextua- lizaci\u00f3n y la resemantizaci\u00f3n objetual de Beuys\u2014 le ha permitido a Salcedo desa- rrollar un lenguaje art\u00edstico bastante individual y con un fuerte impacto visual. As\u00ed mismo, este lenguaje le ha hecho posible trascender los l\u00edmites formales del objeto \u2014conforme con el paradigma de Beuys y de todo el movimiento de artistas europeos y americanos que en los a\u00f1os sesenta expandieron los l\u00edmites espaciales del objeto de arte\u2014 para producir situaciones de inmanencia est\u00e9tica en espacios determinados, corrientemente en galer\u00edas, en museos o en espacios p\u00fablicos. Sus instalaciones y, en especial, sus intervenciones gozan hoy, por su contundencia visual y por la notoriedad de sus contenidos, de un car\u00e1cter, en cierto grado, ic\u00f3nico. Legendaria fue la intervenci\u00f3n de Salcedo en la octava Bienal de Estambul en 2003, en la cual la artista aglomer\u00f3 milseicientas sillas en el nicho de una edificaci\u00f3n des- aparecida para construir una fachada de objetos recontextualizados.<\/p>\n<p>En su intervenci\u00f3n en la Tate Modern, su obra museal de mayor importancia hasta el momento, Doris Salcedo llev\u00f3 a cabo un proyecto de escalas monumenta- les conforme a las dimensiones del Turbine Hall, que dispone de una superficie de 3500 metros cuadrados y de una altura de 35 metros. <em>Shibboleth, <\/em>como se titula la instalaci\u00f3n, es una obra de 167 metros de largo y, en promedio, de 30 cent\u00edmetros de ancho que consiste en la intervenci\u00f3n del suelo de la sala, en cuya homog\u00e9nea superficie se halla cincelada una grieta de aproximadamente 70 cent\u00edmetros de profundidad, caracterizada por la as\u00e9ptica pulcritud de sus formas. El museo des- cribe esta intervenci\u00f3n como sigue:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Doris Salcedo\u2019s <em>Shibboleth <\/em>is the first work to intervene directly in the fabric of the Turbine Hall. Rather than fill this iconic space with a conventional sculpture or installation, Salcedo has created a subterra- nean chasm that stretches the length of the Turbine Hall. The concrete walls of the crevice are ruptured by a steel mesh fence, creating a tension between these elements that resist yet depend on one another. By making the floor the principal focus of her project, Salcedo dramatically shifts our perception of the Turbine Hall\u2019s architecture, subtly subverting its claims to monumentality and grandeur.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">(\u201cThe Unilever Series\u201d)<\/p>\n<p>El car\u00e1cter monumental de esta obra en su interacci\u00f3n con la arquitectura del espacio es innegable: la situaci\u00f3n espacial generada, en la cual el vac\u00edo se convier- te en actor principal, subsume al espectador en una totalidad est\u00e9tica en la que la percepci\u00f3n del arte se transforma en experiencia. Conforme con su lenguaje art\u00edstico previo, la artista recurri\u00f3, en esta obra, a la vida cotidiana como referen- cia iconogr\u00e1fica. Sin embargo, en lugar de apropiarse de un objeto previamente existente, Salcedo escenific\u00f3 uno: la grieta.<\/p>\n<p>El contenido de esta obra no es expl\u00edcito. \u00c9ste es transmitido al espectador ex- clusivamente por la mediaci\u00f3n del t\u00edtulo asignado: <em>Shibboleth, <\/em>una palabra hebrea que significa literalmente \u201cespiga\u201d. Es en el Antiguo Testamento, sin embargo, donde se estampa la significaci\u00f3n del lexema, la cual trasciende su significado lo- cal. Seg\u00fan se narra en el Libro de los Jueces 12, 5-6, esta palabra fue utilizada por los Galaaditas quienes, con el prop\u00f3sito de perpetuar el genocidio de la tribu de Efra\u00edm, se valieron de la peculiaridad fon\u00e9tica de la palabra, cuya pronunciaci\u00f3n inapropiada daba cuenta, m\u00e1s all\u00e1 de la apariencia del hablante, de la pertenencia al grupo en cuesti\u00f3n, de tal forma que permit\u00eda identificar sin mayores contratiempos a sus miembros. As\u00ed, la palabra alude al uso espec\u00edfico de una lengua por parte de un grupo determinado, en virtud de lo cual se constituye un indicativo natural de pertenencia a una comunidad. Tal significado sugiere, en consecuencia, la noci\u00f3n de segregaci\u00f3n, as\u00ed como de exclusi\u00f3n e inclusi\u00f3n, unidades sem\u00e1nticas a las que recurre Salcedo para definir el significado de su intervenci\u00f3n en la Tate Modern. La artista puntualiza el contenido de <em>Shibboleth <\/em>en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0 It represents borders, the experience of immigrants, the experience of segregation, the experience of racial hatred. It is the experience of a Third World person coming into the heart of Europe. For exam- ple, the space which illegal immigrants occupy is a negative space. And so this piece is a negative space.<br \/>\n(Salcedo, Alberge)<\/p>\n<p>El tema de la obra de Doris Salcedo \u2014siguiendo la aluci\u00f3n de <em>Shibboleth <\/em>al racis- mo\u2013 es categ\u00f3ricamente pol\u00edtico. En el discurso pronunciado durante la ceremonia de premiaci\u00f3n del PremioVel\u00e1zquez, la artista enfatiz\u00f3 el contenido pol\u00edtico de su obra de la siguiente forma:<\/p>\n<p>Desde hace 25 a\u00f1os produzco mi obra en el mismo lugar. Todas ellas sin excepci\u00f3n han sido realizadas en Colombia, un pa\u00eds en gue- rra. Uno de los tantos territorios donde la cat\u00e1strofe se percibe como un evento continuo [\u2026]. Mi obra ha recalcado, rota alrededor de la experiencia de aquellos que habitan en la periferia de la vida, en el epicentro de las cat\u00e1strofes. Para no reducir estas experiencias al si- lencio y a la soledad de la v\u00edctima traumatizada, dicha experiencia singular debe ser inscrita en un memorando, en una obra de arte. <em>(Salcedo, Premio Vel\u00e1zquez de Artes Pl\u00e1sticas)<\/em><\/p>\n<p>En consecuencia, con el claro posicionamiento de la artista, la historiograf\u00eda del arte contempor\u00e1neo define la esencia de su obra en t\u00e9rminos de una cr\u00edtica pol\u00edtica permanente, comprometida con la injusticia social y el abuso del poder: \u201cDoris Salcedo constructs spaces in which loss is evoked as an embodied expe- rience, yet in contrast to a number of her compatriots, dealing with political vio- lence [&#8230;]\u201d (Bennett 13).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre arte y pol\u00edtica \u2014sobre la cual yace estructurada la obra de Do- ris Salcedo\u2014 es un lugar com\u00fan en la historia y la teor\u00eda del arte. Retrospectivamente, se pueden definir tres tendencias fundamentales en esta larga concomitancia:<\/p>\n<p>1. Arte referido expl\u00edcitamente a condiciones sociales, acontecimientos pol\u00edticos o bien a sus consecuencias hist\u00f3ricas, enmarcado, no obstante, en los par\u00e1metros mismos de la cultura dominante. Francisco de Goya y Lucientes, K\u00e4the Kollwitz, Otto Nagel ejemplifican, entre muchos otros, esta tendencia ( Held 9).<\/p>\n<p>2. Arte realizado en una conexi\u00f3n program\u00e1tica con organizaciones pol\u00edticas, conce- bido como un medio en la construcci\u00f3n de una contracultura; arte, por tanto, com- prometido estrechamente con una causa ideolog\u00eda que trasciende la autonom\u00eda misma del hecho est\u00e9tico. Manifestaci\u00f3n de esta tendencia es el arte del culto prole- tario y de la prensa izquierdista que, en la segunda d\u00e9cada del siglo XX, contribuy\u00f3 a gestar la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917 (Held 9-10).<\/p>\n<p>3. El arte occidental de vanguardia, comprometido con una ruptura radical tanto con la noci\u00f3n tradicional de arte burgu\u00e9s como con sus instituciones; su posiciona- miento pol\u00edtico es, sin embargo, ambivalente. El principio de la continua innova- ci\u00f3n art\u00edstica \u2014sobre el cual se funda la vanguardia\u2014 se manifiesta, por tal raz\u00f3n, como un par\u00e1metro de disyunci\u00f3n cr\u00edtica dentro del sistema establecido (Held 10).<\/p>\n<p>En la segunda mitad del siglo XX, esta concomitancia alcanz\u00f3, una nueva dimension caracterizada tanto por la influencia deliberada de la pol\u00edtica sobre la producci\u00f3n artistica <a data-title='La influencia deliberada de las tendencias pol\u00edticas dominantes sobre la producci\u00f3n<br \/>\nart\u00edstica en el siglo XX no es un fen\u00f3meno exclusivo del bloque comunista \u2014un fen\u00f3meno bien documentado en la histor\u00eda del arte del siglo XX\u2014. V\u00e9ase Christ, Thomas, Dersozialistische Realismus. Betrachtungen zum sozialistischen Realismus in der Sowjetzeit, Basel 1999.<br \/>\nTambi\u00e9n en el sistema capitalista occidental se observa esta tendencia que, sin embargo, se vale de diferentes mecanismos. V\u00e9ase en el caso espec\u00edfico del Expresionismo Abstracto: Frascina, Francis, \u201cInstitutions, Culture, and America\u2019s Cold War Years: the Making of Greenberg\u2019s Modernist Painting\u201d, en: Oxford Art Journal, Vol. 26, No. 1, 2003, p. 69-97.' class='nota'>2<\/a> como por la respuesta expresa de artistas que, en concordan- cia con sus propias ideolog\u00edas, manifestaron su punto de vista mediante creaci\u00f3n est\u00e9tica. El horror de la historia del siglo pasado contribuy\u00f3, por su parte, al desarrollo de teor\u00edas que asumen en el arte la manifestaci\u00f3n de una verdad opuesta a la realidad emp\u00edrica manifiesta en la sociedad. Tal presunci\u00f3n \u2014derivada de las corrientes neomarxistas del siglo XX\u2014 encontr\u00f3 un fuerte fundamento te\u00f3- rico en la teor\u00eda est\u00e9tica de Theodor Adorno, quien presupone un valor \u00e9tico en el arte: \u201cAngesichts dessen, wozu die Realit\u00e4t sich auswuchs, ist das affirmative Wesen der Kunst, ihr unausweichlich, zum Unertr\u00e4glichen geworden\u201d (<em>Adorno,<\/em><em> \u00c4sthetische <\/em>10)<a data-title='\u201cEn vista de aquello en lo que ha degenerado la realidad el ente afirmativo del arte, su fatalidad, se ha tornado insoportable\u201d (La traducci\u00f3n es m\u00eda).' class='nota'>3<\/a>. La est\u00e9tica negativa de Adorno \u2014reacci\u00f3n ideol\u00f3gica a la barbarie de un mundo en el cual pudo existir Auschwitz, en donde la existencia perdi\u00f3 por completo su raz\u00f3n de ser y degrad\u00f3 en su negaci\u00f3n\u2014 ejerci\u00f3 una influencia enor- me en los a\u00f1os cincuenta y sesenta. En este contexto cr\u00edtico-ideol\u00f3gico, Herbert Marcuse cataliz\u00f3 un movimiento de indignaci\u00f3n general con una postura decidi- damente cr\u00edtica frente a lo establecido, fundado en la noci\u00f3n de un estrechamien- to manipulativo de la conciencia por parte de la industria de la cultura. Su cr\u00edtica a la sociedad moderna sit\u00faa al individuo como una v\u00edctima de las estructuras de poder establecidas en el sistema dominante; el compromiso cr\u00edtico social deviene, en esta constelaci\u00f3n ideol\u00f3gica, como una necesidad intr\u00ednseca de la historia a conducir por las nuevas generaciones (Poller 448-449).<\/p>\n<p>En este contexto ideol\u00f3gico surgieron, en aquellos a\u00f1os, no s\u00f3lo en Europa y Norte Am\u00e9rica, sino tambi\u00e9n en Latinoam\u00e9rica, diferentes tendencias art\u00edsti- cas caracterizadas por su compromiso social y pol\u00edtico. Dentro de los numero- sos artistas cuya obra se defini\u00f3 como social o pol\u00edtica se destac\u00f3 por su solidez conceptual la propuesta de Joseph Beuys, quien ampli\u00f3 el concepto de arte fun- d\u00e1ndose en la noci\u00f3n de una <em>pl\u00e1stica social, <\/em>seg\u00fan la cual el arte, trascendiendo su aislamiento est\u00e9tico, participa creativamente en la configuraci\u00f3n de la sociedad, siendo cada persona en su substancia antropol\u00f3gica un artista y, por tanto, la exis- tencia misma un acto est\u00e9tico. Corolario de esta visi\u00f3n del arte es que los \u00e1mbitos de la pol\u00edtica, la sociedad, y el arte est\u00e1n ligados estructuralmente: la pl\u00e1stica es, para Beuys, la <em>consustancializaci\u00f3n <\/em>de una esencia antropol\u00f3gica gestora tanto de la sociedad como de la pol\u00edtica. Por consiguiente, la sustancia de la propuesta art\u00eds- tica de Beuys es categ\u00f3ricamente pol\u00edtico social, siendo la manifestaci\u00f3n objetual la inmanencia de su contenido ideal.<br \/>\n<strong><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>partitio<\/strong><br \/>\nEl reparo con respecto a la legitimidad \u00e9tica de Doris Salcedo como artista compro- metida cr\u00edticamente contra el <em>status quo, <\/em>contra el poder, la injusticia y la violencia establecidas en el sistema dominante; el interrogante sobre el substrato pol\u00edtico ideol\u00f3gico de su obra, y la vacilaci\u00f3n en torno a su rigor devienen legitimados en el amplio contexto hist\u00f3rico del arte comprometido con el ente pol\u00edtico y social. En este sentido, tres argumentos estrechamente relacionados entre s\u00ed ofrecen cla- ridad respecto al malestar cr\u00edtico pronunciado:<\/p>\n<p>1. La incongruencia del discurso de Doris Salcedo considerando su estricto posiciona- miento ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>2. La ambig\u00fcedad de su postura \u00e9tica derivada de la dicotom\u00eda entre aserci\u00f3n y pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>3. La determinaci\u00f3n est\u00e9tica de su obra.<\/p>\n<p><strong><br \/>\nargumentatio<\/strong><\/p>\n<p>1. En una entrevista para el canal de la Tate Modern, la artista ampli\u00f3 el significado de <em>Shibboleth<\/em>, precisando a la vez su anclaje ideol\u00f3gico:<\/p>\n<p><em>I am making a piece about people who have been exposed to ex- treme experience of racial hatred. [\u2026] I believe every work of art is political because every work of art is breaking new ground and it\u2019s in a way against the status quo so every work of art and the nature of art is political. Abstract art, all of it, is political from my point of view. [\u2026] because of where I come from, because I come from a country that is in the middle of a conflict, very intense war, and I have always seen conflict and I have al ways seen the world from the other perspective, from the perspective of the defeated peo- ple not from the perspective of the triumph. [\u2026] I want to bring a question mark, a disruption. Not only in the space but also in time, what is it before and what is going to happen after. There is a quote by a philosopher Theodor Adorno that I find amazing, he says that we should all see the world from the perspective of the victim, like Jewish people that were killed with their head down in the Middle Ages. [\u2026] the piece will remain under the floor and it<\/em><br \/>\n<em> will be sealed so a permanent scar will always be [in] the Turbine Hall as a memory, as a commemoration of all this life that we don\u2019t recognize.<\/em><br \/>\n<em> (Salcedo, \u201cMeet the Artist\u201d)<\/em><\/p>\n<p>Esta significativa declaraci\u00f3n de Doris Salcedo, en s\u00ed un postulado ideol\u00f3- gico puro, da clara cuenta no s\u00f3lo del fundamento te\u00f3rico de su discurso, sino tambi\u00e9n de su incoherencia intr\u00ednseca. Fundada en las corrientes neomarxis- tas del siglo XX, la declaraci\u00f3n de la artista encarna la debilidad de un discur- so cuya noci\u00f3n de mundo flaquea entre dos interpretaciones del marxismo. Por un lado, la concepci\u00f3n de arte como un ente pol\u00edtico en s\u00ed, imbricado en la historia y con un car\u00e1cter necesariamente revolucionario, una concepci\u00f3n acu\u00f1ada en el seno del trotskismo:<\/p>\n<p><em>Every new tendency in art has begun with rebellion. [\u2026] Art, like science, not only does not seek orders, but by its very essence, can- not tolerate them. Artistic creation has its laws \u2014even when it consciously serves a social movement. Truly intellectual creation is incompatible with lies, hypocrisy and the spirit of conformity. Art can become a strong ally of revolution only in so far as it re- mains faithful to itself.<\/em><br \/>\n<em> (Trotsky 10)<\/em><\/p>\n<p>Por otro lado, la presunci\u00f3n de un valor \u00e9tico en el arte como una necesidad intr\u00ednseca de su esencia tras la barbarie perpetuada en la historia, una noci\u00f3n cimentada en la teor\u00eda cr\u00edtica de la Frankfurter Schule: \u201cKulturkritik findet sich in der letzten Stufe der Dialektik von Kultur und Barberei gegen\u00fcber: nach Ausschwitz ein Gedicht zu schreiben, ist barbarisch\u201d (Adorno, <em>Kulturkritik <\/em>30)<a data-title='\u201cLa cr\u00edtica de la cultura se encuentra en el \u00faltimo pelda\u00f1o frente a la dial\u00e9ctica entre cultura y barbarie: escribir un poema tras Auschwitz es barbarie\u201d (La traduccion es m\u00eda).' class='nota'>4<\/a>. Esta noci\u00f3n enmarcada en el concepto mesi\u00e1nico de historia de Walter Benjam\u00edn \u2014seg\u00fan el cual los desventurados, la clase de los perdedores y oprimidos han de ser redimidos de su fracaso en la historia de los vencedores, de aquellos que impusieron sus hechos en el relato conocido como historia\u2014 constituye la base del discurso de Doris Salcedo que, por su parte, aparece coloreado en los lugares comunes generalizados en las frases \u201cviolencia en Colombia\u201d o, en el caso de <em>Shibboleth<\/em>, \u201cdiscriminaci\u00f3n racial\u201d.<\/p>\n<p>La incongruencia te\u00f3rica del discurso de Salcedo \u2014resultado de un eclecticis- mo izquierdista cuyas pretensiones intelectuales se reducen a la esfera ret\u00f3rica de la dicci\u00f3n\u2014 radica en la discrepancia del neomarxismo respecto a la noci\u00f3n fun- damental de arte y su papel en la historia. La concepci\u00f3n trotskista que proclama la necesidad de un arte radical de vanguardia cuya esencia pol\u00edtica radica en la permanente ruptura con los c\u00e1nones establecidos es incompatible con la noci\u00f3n de un arte \u00e9tico determinado por la necesidad de la historia, ya que la esencia de la vanguardia \u2014seg\u00fan la l\u00f3gica del modelo trotskiano\u2014 no puede ser prefigurada en su determinaci\u00f3n est\u00e9tica por los mecanismos de la historia. A pesar de la cer- can\u00eda ideol\u00f3gica de los argumentos, las consecuencias est\u00e9ticas de sus presuncio- nes son radicalmente divergentes, puesto que presuponen dos cosmogon\u00edas est\u00e9- ticas cuyo libre despliegue se ve cohibido mutuamente. El eclecticismo te\u00f3rico de Salcedo denota, por consiguiente, no s\u00f3lo una vaguedad ideol\u00f3gica, sino primor- dialmente una necesidad de legitimaci\u00f3n discursiva, siendo la inoperatividad del discurso la manifestaci\u00f3n pragm\u00e1tica de su pretensi\u00f3n: la persuasi\u00f3n, el efecto, el discurso politizante.<\/p>\n<p>Tal debilidad se evidencia en la constituci\u00f3n misma de la obra: si la obra de arte es la manifestaci\u00f3n de un imperativo \u00e9tico determinado por la historia, debe- r\u00eda ser la especificidad de su contenido, su ente pol\u00edtico, una condici\u00f3n inmanente en su contingencia material y no el atributo externo de un fen\u00f3meno est\u00e9tico. Salcedo, sin embargo, impone <em>a posteriori <\/em>una significaci\u00f3n pol\u00edtica a un objeto de arte cuya necesidad ontol\u00f3gica radica en su propia disposici\u00f3n est\u00e9tica. Tal recur- so es una instrumentalizaci\u00f3n del drama social y pol\u00edtico inconsistente con las teor\u00edas en las que se fundamenta el discurso de la artista. En este orden de ideas, su obra se manifiesta m\u00e1s como propaganda \u2014el intento sistem\u00e1tico de influir en el sistema colectivo de valores a trav\u00e9s de la transmisi\u00f3n de contenidos no neutrales\u2014 que como un arte con un ente verdaderamente pol\u00edtico y social.<\/p>\n<p>2. La ambig\u00fcedad de la postura \u00e9tica de Doris Salcedo \u2014derivada de la dicotom\u00eda entre su posicionamiento ideol\u00f3gico, por un lado, y su modo de participaci\u00f3n en la industria de la cultura, por el otro\u2014 desat\u00f3 un malestar enorme en el mundo del arte. Uno de los cr\u00edticos m\u00e1s sonados en esta discusi\u00f3n, Carlos Salazar, devel\u00f3 en una investigaci\u00f3n pertinaz detalles relacionados con la reticulaci\u00f3n institucio- nal en la que surgi\u00f3 <em>Shibboleth<\/em>. A la luz de esta indagaci\u00f3n el papel de Doris Salcedo como artista comprometida contra el <em>status quo <\/em>se ve plenamente comprometido en su legitimidad. El problema fundamental radica en el rigor inherente en la postura pol\u00edtico-social de la artista frente a la friabilidad \u00e9tica de la instituci\u00f3n patroci- nadora de su intervenci\u00f3n en Londres.<\/p>\n<p>El ciclo de exposiciones en el que se enmarc\u00f3 la obra de Doris Salcedo en la Tate Modern es un prestigioso proyecto institucional en el que artistas de renom- bre internacional son comisionados a producir una vez por a\u00f1o una intervenci\u00f3n en el Turbine Hall. El proyecto conocido como <em>The Unilever Series <\/em>es patrocinado por la multinacional anglo-holandesa <em>Unilever <\/em>que, igual que numerosas corpo- raciones en el mundo, fomenta el arte y la cultura en el marco de sus par\u00e1metros corporativos. El patrocinio de <em>Unilever <\/em>en la Tate Modern, un acto leg\u00edtimo de mecenazgo en la industria de la cultura contempor\u00e1nea, no presupone obligato- riedad alguna ni con su pol\u00edtica cultural ni con su pr\u00e1ctica corporativa, la cual ha sido fuertemente criticada por diferentes organizaciones a nivel mundial. En este contexto, Salazar encontr\u00f3 una serie de acusaciones cuya gravedad no deja de causar asombro: \u201cUnilever es acusada de sobornar, de congeniar con reg\u00edme- nes dictatoriales como el birmano, de contaminar el ambiente, de fomentar la pesca ilegal, de abuso sindical y de sostener su producci\u00f3n de semillas h\u00edbridas en el Indost\u00e1n con la esclavitud infantil\u201d (\u201cLa cr\u00edtica (5)\u201d). A estas acusaciones se suma la utilizaci\u00f3n de estrategias comerciales pol\u00e9micas que inciden en la discri- minaci\u00f3n racial: \u201cLas pr\u00e1cticas publicitarias de Unilever \u2014que tienen sus ra\u00edces en la publicidad racista del jab\u00f3n \u201cPears Soap\u201d de 1903 que promociona el blan- queamiento de un ni\u00f1o negro\u2014 han sido cuestionadas por racistas en India a ra\u00edz de las campa\u00f1as publicitarias de Ponds White Beauty, Double White y Fair and Lovely\u201d (Salazar, \u201cLa cr\u00edtica (4)\u201d). Tales imputaciones comprometen gravemente no s\u00f3lo la imagen corporativa de <em>Unilever<\/em>, sino tambi\u00e9n su legitimidad \u00e9tica en un mundo en el que el respeto y la igualdad son valores incuestionables.<\/p>\n<p>Si bien las pr\u00e1cticas capitalistas y la integridad \u00e9tica de <em>Unilever <\/em>son cuestio- nadas reciamente, \u00e9sta no es una organizaci\u00f3n criminal al margen de la ley, es una empresa multinacional productora de art\u00edculos de consumo. El mecenaz- go, una pr\u00e1ctica cuyos or\u00edgenes se remontan al Renacimiento italiano y que ha jugado un papel fundamental en el desarrollo del arte, la cultura y la ciencia, se fundamenta, por su parte, en la voluntaria participaci\u00f3n de sus actores, del mecenas que patrocina libremente con su dinero y del artista, cuyo concurso en el mecenato no obedece a otra coerci\u00f3n m\u00e1s que a su propia cosmogon\u00eda. Es aqu\u00ed precisamente donde la integridad de una postura demuestra su rigor, pues la posibilidad de disentir o consentir libremente con algo da cuenta inequ\u00edvoca de la configuraci\u00f3n real de una actitud y, por ende, de la visi\u00f3n de mundo que la determina.<\/p>\n<p>En este sentido resulta inc\u00f3modo constatar ciertos detalles en torno a <em>Shibboleth. <\/em>En una entrevista con el <em>Financial Times<\/em>, Salcedo anot\u00f3 lo siguiente respecto a la posibilidad de realizar su proyecto en la Tate Modern:<\/p>\n<p><em>I thought I didn\u2019t want to do it, because I didn\u2019t like the space. [\u2026] it was too charged, and had too many histories: power station, modernist building, capitalist site. And it was built in 1947 at a time of painful change in Britain, when huge numbers of migrant workers were brought in, thereby continuing colonial master\/ servant relationships.<\/em><br \/>\n<em> (Salcedo, Cork)<\/em><\/p>\n<p>Esta afirmaci\u00f3n ha generado bastantes interrogantes en el mundo del arte, ya que \u201cpor un momento [como puntualiza Salazar] asistimos al acto dram\u00e1tico de la moral del artista que se tambalea ante la perversa inmensidad del sistema entero, su enemigo, [\u2026] pero el hecho de [que] su grieta sea financiada por una corporaci\u00f3n que posee una lista interminable de abusos y cuya prosperidad se ha construido sobre la derrota de muchos, no la detiene\u201d (\u201cLas Grietas 5).<br \/>\nComo artista Doris Salcedo no est\u00e1 obligada a asumir posici\u00f3n \u00e9tica alguna, tampoco a legitimar su arte en un discurso \u00e9tico, ni mucho menos con uno cr\u00edtico, pol\u00edtico o social. Sin embargo, la libre proyecci\u00f3n de una actitud \u00e9tica, fundamenta- da program\u00e1ticamente en un discurso cr\u00edtico, pol\u00edtico y social, sugiere la existencia de tal substrato no s\u00f3lo en la esfera del lenguaje, sino tambi\u00e9n en la conducta. Tal estado de cosas constata una incompatibilidad substancial entre aserci\u00f3n y pr\u00e1cti- ca. Y revela, por consiguiente, una postura \u00e9tica que, inducida por motivos no ex- presos p\u00fablicamente, opta por la proyecci\u00f3n de una identidad discursiva \u2014cuyo recurso proporciona grandes beneficios en la industria de la cultura\u2014, encubrien- do estrat\u00e9gicamente un substrato real manifiesto, sin embargo, en el pragmatismo del proceder. La postura \u00e9tica de Salcedo demuestra que es posible hacer una obra cr\u00edtica cuyo tema es la discriminaci\u00f3n racial y, al mismo tiempo, cooperar con una instituci\u00f3n acusada de fomentar la discriminaci\u00f3n racial, que es posible promulgar ideolog\u00edas anticapitalistas y al mismo tiempo ser parte activa del capitalismo.<\/p>\n<p>3. La determinaci\u00f3n est\u00e9tica de la obra de Doris Salcedo merece, asimismo, una observaci\u00f3n minuciosa, pues en \u00e9sta subyace un enorme valor informativo re- lacionado con el rigor de su propuesta tanto en la dimensi\u00f3n formal como en cuanto a su compromiso social y pol\u00edtico. La obra de Doris Salcedo manifiesta su peculiaridad formal en la producci\u00f3n de objetos altamente elaborados en su contingencia material, pero con un fundamento directo en la vida cotidiana. Su constituci\u00f3n formal revela una t\u00e9cnica sofisticada de producci\u00f3n mediante la cual la configuraci\u00f3n objetual de artefactos encontrados es intervenida substan- cialmente, transforman su modo de existencia, aunque sin modificar la deter- minaci\u00f3n objetual de su procedencia. Este modo de producci\u00f3n da cuenta, por su parte, de un estricto canon de selecci\u00f3n de car\u00e1cter program\u00e1tico que, dada su astringencia referencial, se manifiesta como una iconograf\u00eda de lo cotidiano, cuya especificidad delimita el marco operativo del cual se vale la artista para apropiarse de artefactos de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>La forma en que Salcedo conjunta las dos dimensiones de su obra, lo ma- terial inmanente con lo tem\u00e1tico contingente, sigue desde el comienzo de su producci\u00f3n art\u00edstica el mismo patr\u00f3n. Habiendo designado una constelaci\u00f3n te- m\u00e1tica, que conforme con su programa art\u00edstico es necesariamente de car\u00e1cter cr\u00edtico pol\u00edtico y social, la artista produce un artefacto est\u00e9tico o una situaci\u00f3n espacial, utilizando objetos encontrados que, por su naturaleza, dan cuenta de la historia de su existencia previa en un contexto social espec\u00edfico que, como tal, es interpretable. Vali\u00e9ndose de t\u00edtulos cuyo, contenido est\u00e1 enmarcado dentro de la constelaci\u00f3n tem\u00e1tica dada, la artista articula las connotaciones impl\u00edcitas en los objetos en un discurso elaborado entre la generalidad tem\u00e1tica preestableci- da y la especificidad connotativa de los objetos, de tal forma que la contingencia material de la obra se ve inscrita en un marco discursivo que determina su in- terpretaci\u00f3n. La estrategia empleada m\u00e1s frecuentemente por la artista en este proceso de semantizaci\u00f3n se corresponde con la figura ret\u00f3rica de la met\u00e1fora, ya que una relaci\u00f3n de identidad entre una entidad ling\u00fc\u00edstica y una objetual es construida yuxtaponiendo sem\u00e1nticamente sus unidades de significado. De tal modo, las connotaciones culturales impl\u00edcitas en el objeto se articulan re- t\u00f3ricamente con un contenido para visualizar una conexi\u00f3n de similitud: las connotaciones de los objetos se literalizan en la determinaci\u00f3n de la palabra.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n de <em>Shibboleth <\/em>se enmarca dentro de esta pr\u00e1ctica est\u00e9tica. No obstante, si en trabajos anteriores Salcedo consigue evocar asociaciones mediante<br \/>\nlas connotaciones impl\u00edcitas en los objetos de los cuales hace uso, transfor- m\u00e1ndolos est\u00e9ticamente y articul\u00e1ndolos en un orden sem\u00e1ntico no inmanen- te pero s\u00ed asumible; en <em>Shibboleth, <\/em>en cambio, no logra valerse de este recurso, por cuanto <em>la grieta <\/em>es un escenario artificial que, por su naturaleza ontol\u00f3gi- ca, no posee una significaci\u00f3n intr\u00ednseca m\u00e1s all\u00e1 de su propia artificialidad. La grieta en la Tate Modern es la actualizaci\u00f3n mim\u00e9tica de un posible esce- nario en el mundo real, es, por tanto, una configuraci\u00f3n escult\u00f3rica con una referencia espec\u00edfica en el mundo y con un estatus de existencia determinado<br \/>\n\u00edntegramente por su necesidad est\u00e9tica. As\u00ed, es el virtuosismo t\u00e9cnico emplea- do en la realizaci\u00f3n de <em>Shibboleth <\/em>el factor que permite la escenificaci\u00f3n de una situaci\u00f3n cuyo alto verismo sobrecoge al espectador, al punto de hacerlo ver inmerso en una ficci\u00f3n cuyo ordenamiento \u2014semejante a un set cinema- togr\u00e1fico\u2014 se presenta convincentemente como un ente real sin dar mayor evidencia de su artificialidad.<\/p>\n<p>El contenido de <em>Shibboleth <\/em>es, por consiguiente, un atributo ling\u00fc\u00edstico ad- judicado a un objeto escult\u00f3rico cuya determinaci\u00f3n radica en su necesidad ontol\u00f3gica: la condici\u00f3n de su existencia como ente est\u00e9tico. Tal necesidad de- termina no s\u00f3lo la contingencia material del objeto, sino tambi\u00e9n su dimensi\u00f3n ideal, la cual reviste su forma en los par\u00e1metros program\u00e1ticos en los que Sal- cedo define su obra. El contenido es, por ende, un imperativo estructural en el objeto est\u00e9tico que, de acuerdo a la condici\u00f3n b\u00e1sica de su existencia, posee una dimensi\u00f3n ideal como obra de arte. \u00c9sta, sin embargo, deviene en la vastedad de su inmaterialidad como una contingencia bruta, pues la especificidad de su significado puede variar sin modificar la configuraci\u00f3n escultural presentada: para la constituci\u00f3n de la obra como inmanencia est\u00e9tica en s\u00ed es irrelevante estar referida al racismo, al individualismo o al capitalismo.<\/p>\n<p>Tal condici\u00f3n ubica la obra de la artista m\u00e1s en el dominio del arte represen- tacional que en el del arte conceptual, ya que a pesar de las diferentes estrategias del arte conceptual, \u00e9ste se caracteriza por conceder prioridad al concepto, el cual determina la forma de inmanencia de la obra, siendo \u00e9ste, por consiguiente, la esencia no enajenable de la obra de arte (<em>Osborne<\/em>). En la obra de Salcedo, en cambio, el concepto es una referencia tem\u00e1tica arbitraria y enajenable: el objeto est\u00e9tico no es la inmanencia de su contenido, sino una met\u00e1fora que, en su ar- bitrariedad y candor \u2014como ya ha observado la cr\u00edtica internacional\u2014 no deja de causar asombro.<a data-title='Sobre la incongruencia entre el la experiencia de Shibboleth como intervenci\u00f3n espacial y la artificialidad de su contenido, v\u00e9ase O\u2019 Keeffe.' class='nota'>5<\/a><\/p>\n<p><strong><br \/>\nconclusio<\/strong><br \/>\nEl valor de la obra de Doris Salcedo para la historia del arte latinoamericano es indiscutible, su m\u00e9rito innegable. Sin embargo, el an\u00e1lisis exhaustivo de su obra demuestra que es indispensable una revisi\u00f3n cr\u00edtica de las pr\u00e1cticas histriogr\u00e1fi- cas que hasta el presente han dominado la discusi\u00f3n, puesto que \u00e9stas han cons- truido una identidad en la obra que no se corresponde con su verdadero car\u00e1cter. El malestar creciente de la cr\u00edtica da cuenta de esta necesidad.<br \/>\nEn este orden de ideas, una primera revisi\u00f3n cr\u00edtica constata \u2014en contra de las presunciones ampliamente establecidas respecto a su obra\u2014 los siguientes reparos. La obra de Doris Salcedo se fundamenta ideol\u00f3gicamente en una ret\u00f3- rica neomarxista ecl\u00e9ctica que evidencia no s\u00f3lo una incongruencia estructural, sino tambi\u00e9n una vaguedad ideol\u00f3gica cuya inoperatividad te\u00f3rica permite un discurso pseudopol\u00edtico en el cual la pretensi\u00f3n art\u00edstica de legitimaci\u00f3n discur- siva encuentra soporte. El posicionamiento \u00e9tico de Doris Salcedo como artista comprometida cr\u00edticamente contra el <em>status quo, <\/em>contra el poder, la injusticia y la violencia pol\u00edtico social, hace parte as\u00ed mismo de una estrategia ret\u00f3rica en la cual se gesta el substrato tem\u00e1tico de su producci\u00f3n art\u00edstica. Tal postura reviste, sin embargo, una validez restrictiva, por cuanto su esfera de acci\u00f3n \u2014en oposici\u00f3n a la universalidad \u00e9tica exteriorizada\u2014 no trasciende la dimensi\u00f3n discursiva.<\/p>\n<p>La obra art\u00edstica, por su parte, se ratifica en su propia necesidad est\u00e9tica, ne- cesidad que determina no s\u00f3lo los par\u00e1metros materiales de su inmanencia, sino tambi\u00e9n su dimensi\u00f3n ideal. De este modo, el contenido de la obra \u2014a diferencia del arte conceptual\u2014 deviene como un atributo de la forma y no como su esen- cia. El contenido constituye, por consiguiente, no la necesidad original de la obra, sino el requerimiento de un ordenamiento est\u00e9tico determinado por la sofistica- ci\u00f3n de una pr\u00e1ctica art\u00edstica.<\/p>\n<p>La obra de Doris Salcedo representa una forma art\u00edstica cuya estrategia est\u00e9ti- ca, tanto en su dimensi\u00f3n formal como en cuanto a su contenido, se corresponde plenamente con las expectativas de un mercado sediento de sofisticaci\u00f3n visual y discursiva. Su shibboleth es el discurso pol\u00edtico y social, su contrase\u00f1a y c\u00f3di- go de identificaci\u00f3n en el mercado del arte contempor\u00e1neo, donde la ausencia de un shibboleth resonante y potente sugiere conformismo. Tal shibboleth es, sin embargo, la escenificaci\u00f3n de un acento pronunciado por el inter\u00e9s propio, por el c\u00e1lculo. \u00c9ste, no obstante, contribuye tanto al enriquecimiento del arte<br \/>\ninstitucional como a gestar una pr\u00e1ctica art\u00edstica en la historia. En este orden de ideas, el pragmatismo art\u00edstico de Salcedo obedece m\u00e1s a una cosmogon\u00eda propia del liberalismo econ\u00f3mico que a su contraparte ideol\u00f3gica \u2014en la cual la artista curiosamente, funda su discurso\u2014: \u201cIt is not from the benevolence of the butcher the brewer, or the baker that we expect our dinner, but from their regard to their own interest. We address ourselves, not their humanity, but to their self-love, and nevertalk to them of our own necessities, but of their advantages\u201d (Smith 13).<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>1. Una noci\u00f3n general del debate, de sus interlocutores y planteamientos, se puede observar en el portal cr\u00edtico <em>esferapublica.org. <\/em>&lt; HYPERLINK http:\/\/esferapublica.org\/nfblog\/ http:\/\/ esferapublica.org\/nfblog\/?s=doris+salcedo&gt;.<\/p>\n<p>2. La influencia deliberada de las tendencias pol\u00edticas dominantes sobre la producci\u00f3n art\u00edstica en el siglo XX no es un fen\u00f3meno exclusivo del bloque comunista \u2014un fen\u00f3meno bien documentado en la histor\u00eda del arte del siglo XX\u2014. V\u00e9ase Christ, Thomas, <em>Der sozialistische Realismus. Betrachtungen zum sozialistischen Realismus in der Sowjetzeit<\/em>, Basel 1999. Tambi\u00e9n en el sistema capitalista occidental se observa esta tendencia que, sin embargo,<\/p>\n<p>se vale de diferentes mecanismos. V\u00e9ase en el caso espec\u00edfico del Expresionismo Abstracto: Frascina, Francis, \u201cInstitutions, Culture, and America\u2019s Cold War Years: the Making of Greenberg\u2019s Modernist Painting\u201d, en: <em>Oxford Art Journal<\/em>, Vol. 26, No. 1, 2003, p. 69-97.<\/p>\n<p>3. \u201cEn vista de aquello en lo que ha degenerado la realidad el ente afirmativo del arte, su fatalidad, se ha tornado insoportable\u201d (La traducci\u00f3n es m\u00eda).<\/p>\n<p>4. \u201cLa cr\u00edtica de la cultura se encuentra en el \u00faltimo pelda\u00f1o frente a la dial\u00e9ctica entre cultura y barbarie: escribir un poema tras Auschwitz es barbarie\u201d (La traduccion es m\u00eda).<\/p>\n<p>5. Sobre la incongruencia entre el la experiencia de <em>Shibboleth <\/em>como intervenci\u00f3n espacial y la artificialidad de su contenido, v\u00e9ase O\u2019 Keeffe.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Doris Salcedo y el Shibboleth cr\u00edtico pol\u00edtico Alejandro Perdomo Ganador Ensayo largo &nbsp; prooemium Uno de los temas m\u00e1s controvertidos en el arte nacional de los \u00faltimos a\u00f1os, debatido ampliamente y con tal ah\u00ednco que la ret\u00f3rica cr\u00edtica trascendi\u00f3 r\u00e1pi- [&hellip;]","protected":false},"author":28,"featured_media":220,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-795","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-7"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/795","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=795"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/795\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1757,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/795\/revisions\/1757"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/220"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=795"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=795"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=795"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}