{"id":729,"date":"2013-06-10T17:12:13","date_gmt":"2013-06-10T17:12:13","guid":{"rendered":"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?p=729"},"modified":"2016-09-02T05:11:53","modified_gmt":"2016-09-02T05:11:53","slug":"fortalecer-la-critica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?p=729","title":{"rendered":"FORTALECER LA CR\u00cdTICA"},"content":{"rendered":"<h3>Fortalecer la cr\u00edtica<\/h3>\n<h3>Una reacci\u00f3n frente a los ataques al arte contempor\u00e1neo en algunas publicaciones culturales colombianas.<\/h3>\n<h4>Federico Guillermo<\/h4>\n<h5>Ensayo largo<\/h5>\n<p>Es ya un h\u00e1bito en algunas revistas culturales colombianas publicar art\u00edculos en los que se critica duramente el arte contempor\u00e1neo, en general, y a las instituciones del arte colombiano, en particular. Incluso hay algunos detractores reconocidos en la escena cultural colombiana, sobre todo escritores1. \u00bfPor qu\u00e9 estos intelectuales no <em>expertos en arte <\/em>han adoptado esta postura tan hostil hacia las artes visuales con- tempor\u00e1neas, pero no es tan frecuente que se hable con esa rudeza y esa generali- dad sobre la m\u00fasica y el cine contempor\u00e1neos que tienen pretensiones art\u00edsticas? \u00bfPor qu\u00e9 los profanos en una <em>disciplina <\/em>se atreven a criticarla tan duramente y, en cambio, no lo hacen en otros campos en los que tampoco son especialistas? Enun- cio aqu\u00ed algunas explicaciones que me parecen plausibles de estos fen\u00f3menos y que permiten, m\u00e1s que configurar una respuesta unitaria, hacer presente la com- plejidad de la relaci\u00f3n del arte contempor\u00e1neo con el p\u00fablico <em>culto<\/em>.<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n m\u00e1s habitual que esgrimen artistas, cr\u00edticos e historiadores de arte sobre esta actitud beligerante frente al arte contempor\u00e1neo apunta a la incomprensi\u00f3n profunda de la actividad art\u00edstica actual por parte del p\u00fablico <em>sen- sible <\/em>y <em>educado<\/em>, pero no familiarizado a profundidad con el arte actual. Y esta in- comprensi\u00f3n puede provenir de un exceso de confianza de esas personas <em>sensibles <\/em>hacia su <em>propio <\/em>criterio, el cual puede ser muy estrecho. Muchos que alguna vez en su vida han disfrutado de una obra de arte creen saber todo lo necesario para en- juiciar todas las dem\u00e1s. Es frecuente asumir como criterio de jucio que si se tiene una experiencia semejante a la que se tuvo con esas primeras <em>grandes obras<\/em>, la que se tiene en frente es una aut\u00e9ntica obra de arte. Si, por el contario, no se siente lo mismo, no lo es. Y as\u00ed, como las obras que la mayor\u00eda del p\u00fablico <em>culto <\/em>ha visto son obras del arte europeo y norteamericano cl\u00e1sico y moderno, y la experiencia susci- tada por ellas en cierto sentido es diferente a la que se proponen suscitar las obras de arte contempor\u00e1neo, el juicio sobre las actuales tiende a ser negativo. Se tolera que haya cambiado todo, menos el arte; se quiere que siga como era antes de 1970, cuando no antes de 1930, e incluso antes de 1910. En el lado opuesto, los artistas con- tempor\u00e1neos se quejan de que sus temas, t\u00e9cnicas, medios de expresi\u00f3n e intencio- nes son tan complejas e interesantes como lo fueron en el pasado. Y sostienen que si el p\u00fablico variara su actitud, si viera sin intentar ver el pasado en lo que aparece aqu\u00ed y ahora ante sus ojos, disfrutar\u00eda enormemente del talento de estos artistas y de sus creaciones. Adicionalmente, se tiende a olvidar que los cambios estructurales en todas las actividades humanas son de dif\u00edcil comprensi\u00f3n, y mucho m\u00e1s cuando ellos involucran la sensibilidad.<\/p>\n<p>Una segunda explicaci\u00f3n \u201cfrecuentemente mencionada\u201d es que el arte contem- por\u00e1neo, se dice, es mucho m\u00e1s exigente con el p\u00fablico de lo que lo fue en el pasado. El p\u00fablico, por otra parte, es mucho m\u00e1s perezoso y c\u00f3modo de lo que lo ha sido siempre porque est\u00e1 acostumbrado al Internet, a los videojuegos y a la Televisi\u00f3n, los cuales son mucho menos exigentes. La relaci\u00f3n entre arte y p\u00fablico tiene que ser desastrosa en esas condiciones: lo que se juzga es muy complejo y el juez, indolente. Como consecuencia obvia el juicio es injusto; o a\u00fan peor, no se da juicio alguno porque el juez ni se ha percatado de que la cosa que ha de juzgar existe.<\/p>\n<p>Aunque esta explicaci\u00f3n encarna un problema de fondo, contiene una impor- tante cantidad de prejuicios que pueden ser cuestionados. No necesariamente el p\u00fablico educado con Internet y Televisi\u00f3n es menos educado y m\u00e1s perezoso. Al contrario, el p\u00fablico est\u00e1 muy instruido en temas de imagen y est\u00e1 acostumbrado, adem\u00e1s, a interactuar con las im\u00e1genes. Es eso precisamente el tipo de interacci\u00f3n que tiene lugar con los videojuegos y el Internet. No es claro entonces que la ca- racter\u00edstica definitoria de este p\u00fablico sea la ignorancia del lenguaje pl\u00e1stico o la pereza intelectual.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de la poca preparaci\u00f3n del p\u00fablico parece, sin embargo, dar en el blanco cuando destaca el hecho de que, en la actualidad, es muy frecuente ver<br \/>\nmuchas im\u00e1genes, y muy r\u00e1pido, no mirarlas atentamente, ni mucho menos que- darse mirando una sola detalladamente y, menos a\u00fan, sin acompa\u00f1amiento de sonido. El que muchas de las im\u00e1genes del arte no sean <em>espectaculares <\/em>contrasta con que la instrucci\u00f3n pl\u00e1stica del p\u00fablico se produce, sobre todo, en la forma del entretenimiento y la transmisi\u00f3n utilitaria de informaci\u00f3n. No parece haber cabi- da para la activaci\u00f3n de una actitud reflexiva frente a una imagen, en medio de un silencio real y mental. En otros t\u00e9rminos, la experiencia habitual de la imagen es ruidosa y utilitaria. Aunque en teor\u00eda cualquiera podr\u00eda disfrutar de contemplar una imagen en silencio, la mayor\u00eda de las personas no lo han hecho o ni siquiera se han planteado hacerlo. La gente, adem\u00e1s, suele pensar que aquello que no hace para divertirse lo hace para informarse y <em>aprender<\/em>, y, en consecuencia, muchos, al ver que definitivamente el arte no les causa ninguna diversi\u00f3n, quieren encon- trarle un mensaje a como d\u00e9 lugar o, por lo menos, <em>sentirse conmovidos<\/em>. Semejante actitud no permite ver nada m\u00e1s que una sosa m\u00e1xima moral, o el fingimiento for- zado de un sentimiento y, en la mayor\u00eda de los casos, hay una \u00edntima decepci\u00f3n.<\/p>\n<p>De otra parte, tampoco es siempre cierto que todas las obras de arte contem- por\u00e1neo signifiquen un reto complejo para los espectadores. Hay obras de arte contempor\u00e1neas muy buenas que son muy sencillas y cuya apuesta no es propia- mente retar al p\u00fablico. Y es cierto que junto a esas obras se encuentran otras de mucho m\u00e1s dif\u00edcil comprensi\u00f3n que tambi\u00e9n son realmente interesantes y atrevi- das. Sin embargo, el juicio de los espectadores sobre estas \u00faltimas obras raramente es positivo porque, mezclado con el arte comprometido y honesto, hay trabajos muy malos en los que se usa la dificultad y la incomprensi\u00f3n de la imagen para expresar <em>mensajes <\/em>obvios que se hacen pasar por verdades muy <em>profundas<\/em>, o im\u00e1- genes verdaderamente sin sentido en las que se juega a hacer pasar algo confuso por algo bueno.<\/p>\n<p>Pienso, sin embargo, que estas importantes dificultades no son, en \u00faltimas, el problema de fondo en la relaci\u00f3n entre el arte y el p\u00fablico contempor\u00e1neos. En mi opini\u00f3n, la explicaci\u00f3n de base est\u00e1 en que el arte como una causa de expe- riencias intelectuales y sensibles, suscitadas a trav\u00e9s de diversos materiales como im\u00e1genes, sonidos, gestos, palabras y conceptos, ese m\u00edtico arte por el cual existen artistas, obras y p\u00fablico de arte, en nuestros d\u00edas existe en todas partes y en ningu- na. La potencia del arte consiste en causar unas explosiones de sentido a partir de la equivocidad y riqueza de una infinita variedad de experiencias del mundo sensible. Por lo tanto, el arte no est\u00e1 ni primero ni \u00fanicamente en las obras de arte; nunca lo ha estado, pero ahora nos hemos hecho m\u00e1s conscientes de ello porque hemos explorado much\u00edsimas posibilidades de expresi\u00f3n y seguiremos explor\u00e1ndolas indefinidamente. Hay posibles explosiones de sentido en todos los materiales y actividades al alcance del hombre. Eso no es un mal resultado; todo lo contrario, es fant\u00e1stico, pero tiene consecuencias muy complicadas para la ins- tituci\u00f3n del arte porque se hace muy dif\u00edcil saber qui\u00e9nes y por qu\u00e9 son artistas; qui\u00e9nes y por qu\u00e9 son cr\u00edticos; qui\u00e9nes y por qu\u00e9 son s\u00f3lo p\u00fablico, y qui\u00e9nes no son ni p\u00fablico, la masa de los que se consideran a s\u00ed mismos insensibles, aquellos que suelen decir que \u201cno saben de arte\u201d.<br \/>\nEsta realidad, que el arte existe en todas partes y en ninguna, es la causa por la cual estamos todos tan confundidos. Y me parece que esa confusi\u00f3n es la principal raz\u00f3n por la que muchas personas se manifiestan en contra del arte contempo- r\u00e1neo. La gente quiere encontrar el arte en la forma de obras de arte, pero el arte, rico en sentidos y experiencias, muchas veces no tiene esa forma y, otras muchas, alguna cosa tiene la forma de una <em>obra de arte<\/em>, un cuadro, por ejemplo, pero no es arte; es decir, no tiene la riqueza de expresi\u00f3n y sentidos que anime esa cosa que quiere hacerse pasar por arte.<\/p>\n<p>La gran cantidad de impostores de arte que se ven cotidianamente puede ha- cer dudar a alguien acerca de la presencia del arte en todas partes, pero la ubicui- dad del arte no es una teor\u00eda. Es un fen\u00f3meno visible que hay arte verdadero en muchas <em>obras de arte <\/em>y tambi\u00e9n en cosas que no son llamadas as\u00ed: hay arte aut\u00e9n- tico que tiene la forma de algunos pocos productos de la moda, del dise\u00f1o gr\u00e1fico e industrial, de im\u00e1genes de la calle, de objetos artesanales, etc. Sin embargo, aun- que el arte pueda estar en todas partes, no todos son artistas. Ser artista implica un compromiso radical con la expresi\u00f3n art\u00edstica y, si se trata de un artista pl\u00e1stico, con la expresi\u00f3n pl\u00e1stica; o sea, con comprender y poder hablar un lenguaje pl\u00e1s- tico en relaci\u00f3n con las tradiciones art\u00edsticas. Para ser artista hay que saber de arte y saber hacer arte, las dos cosas. Saber de arte quiere decir haberse relacionado \u00edntimamente con las formas y t\u00e9cnicas de expresi\u00f3n, y saber hacer arte significa alcanzar el dominio pr\u00e1ctico de las t\u00e9cnicas de expresi\u00f3n dentro de la tradici\u00f3n pl\u00e1stica en la que se hace la obra. Y, adem\u00e1s de estas dos cosas, se requiere tener un motivo de expresi\u00f3n, una inquietud intelectual, vital y pl\u00e1stica, que puede ser conocida o no por el mismo artista, pero que \u00e9l est\u00e1 comprometido a investigar. La obra debe expresar estas tres cosas: madurez del saber art\u00edstico, dominio en la ejecuci\u00f3n t\u00e9cnica y rigor en la investigaci\u00f3n pl\u00e1stico-conceptual. El material con el que se puede hacer esto es el universo entero, sin limitaci\u00f3n alguna, ni siquiera se tienen que usar cosas que existan. Por eso, porque se puede hacer arte con todo lo imaginable, es que algunas obras de arte pueden tener la forma de vestidos o de objetos artesanales; pero ni el dise\u00f1o de moda ni la artesan\u00eda en s\u00ed mismas son artes, ni los dise\u00f1adores de moda ni los artesanos son artistas.<\/p>\n<p>Con esto en mente se pueden hacer algunas aclaraciones importantes antes de seguir adelante. Hay arte en algunos objetos, pero no en la inmensa mayor\u00eda de objetos (ll\u00e1mense o no <em>obras de arte<\/em>) porque, por una u otra raz\u00f3n, falta la madu- rez art\u00edstica o el dominio t\u00e9cnico o, lo que sucede con mayor frecuencia, falta el rigor de la investigaci\u00f3n intelectual-pl\u00e1stica. Es decir, el arte puede estar en todas partes, pero en la realidad est\u00e1 en muy pocas partes, y hay muy pocos artistas, sin importar que se grad\u00faen muchos al a\u00f1o en las facultades de arte. Es decir, muchos que se llaman artistas les falta mucho para serlo y s\u00f3lo algunos, muy pocos, sean o no llamados <em>artistas <\/em>son, de todos modos, artistas, en virtud del rigor investigativo de su obra y del dominio de sus modos de expresi\u00f3n.<br \/>\nSegunda aclaraci\u00f3n: para juzgar adecuadamente sobre arte hay que saber de arte en el sentido de poder comprender el lenguaje pl\u00e1stico-conceptual de la tra- dici\u00f3n en la cual se propone la obra. Esta afirmaci\u00f3n es supremamente controver- sial y, por eso, vale la pena aclarar detalladamente su sentido. Alude, adem\u00e1s, a la pregunta con la cual se inici\u00f3 este ensayo. En primer lugar, se est\u00e1 diciendo que hay juicios adecuados sobre arte, lo que implica que hay juicios inadecuados. Un juicio sobre arte es inadecuado cuando quien lo emite carece de la comprensi\u00f3n b\u00e1sica del lenguaje en el que est\u00e1 propuesta la obra. En el caso del arte actual, eso implica conocer y apreciar las diferentes formas de expresi\u00f3n contempor\u00e1neas, y no meramente haber ido a una exposici\u00f3n o haber hojeado un libro. La situaci\u00f3n es comparable a juzgar si es buena o mala una novela en alem\u00e1n sin saber alem\u00e1n. Y as\u00ed como no ser\u00eda razonable juzgar esa novela con s\u00f3lo una clase de alem\u00e1n, tampoco se puede llegar a descalificar por completo una exposici\u00f3n porque no se entendieron unas obras que son las primeras de su tipo que una persona ha visto en toda su vida. Por supuesto que esa persona tiene derecho a que no le gusten, pero deber\u00e1 admitir que su gusto es, en realidad, limitado. Eso no quiere decir, por otra parte, que todas las obras de arte contempor\u00e1neo sean inaccesibles al p\u00fablico <em>sensible <\/em>que no sabe sobre arte contempor\u00e1neo, aunque muchas s\u00ed lo son.<\/p>\n<p>El arte, en ese sentido es, como sostienen muchos, elitista, mas no porque lo sea de suyo, como tampoco lo es el alem\u00e1n, sino porque est\u00e1 condicionado por los<br \/>\nc\u00f3digos de acceso que provienen de su tradici\u00f3n. Ahora bien, una vez se entiende el lenguaje en el que est\u00e1 propuesta la obra, es muy probable que haya desacuerdos so- bre la profundidad o el rigor de la investigaci\u00f3n pl\u00e1stica y el juicio puede ser enton- ces negativo. Pero eso difiere de hacer cr\u00edtica sin conocer las tradiciones art\u00edsticas y de descalificar con esa idea todo el mundo del arte contempor\u00e1neo. Es en eso en donde yo veo una diferencia en la actitud de los cr\u00edticos <em>sensibles <\/em>respecto de la m\u00fa- sica. Aunque una gran cantidad de personas se aburren en un concierto de m\u00fasica contempor\u00e1nea, no es tan frecuente que salgan a escribir un art\u00edculo en una revista despotricando de toda la m\u00fasica contempor\u00e1nea. Y eso sucede, creo yo, porque a\u00fan se cree en que los m\u00fasicos contempor\u00e1neos saben de m\u00fasica, pero ya no se cree que los artistas y los cr\u00edticos sepan de arte, sino que se ha formado la imagen de que las instituciones del arte son un circo de charlatanes e ignorantes. Es obvio que en las artes pl\u00e1sticas hay muchos charlatanes. De pronto hay m\u00e1s impostores en este mundo que en otros, pero hay verdaderos artistas y tambi\u00e9n cr\u00edticos, curadores e historiadores del arte que verdaderamente saben sobre arte y que pueden expresar claramente su saber.<\/p>\n<p>Sin embargo, en este punto de la cr\u00edtica aparece otra dificultad importante que tiene que ver con la pregunta que dio inicio a este ensayo: es muy dif\u00edcil criticar en un medio que aparentemente acepta todo como igualmente v\u00e1lido y que tiende a preferir lo impactante a lo verdadero. Una obra espectacular y muy costosa puede ser muy mala, pero es muy dif\u00edcil para un cr\u00edtico tomar la palabra en contra de ella sin enfrentar terribles malentendidos y dificultades sociales y personales. Del mis- mo modo, una obra pl\u00e1stica incomprensible para la mayor\u00eda puede ser verdadera- mente buena. En este caso, el cr\u00edtico, para valorarla honestamente, debe recurrir a lo que sabe, por lo cual parecer\u00e1 erudito y pesado, adem\u00e1s de que muchas veces se lo entender\u00e1 mal. Esos equ\u00edvocos generan en el cr\u00edtico un sentimiento de impotencia porque es m\u00e1s divertido leer textos de muy buenos escritores en los que se acaba con todo de un plumazo, con un estilo sarc\u00e1stico y \u00e1gil, sin importar que lo que all\u00ed se diga sea exagerado o incluso falso. Adem\u00e1s, recurrir a una sensaci\u00f3n general de lo que pas\u00f3 en una tarde es <em>interesante <\/em>y tambi\u00e9n mucho m\u00e1s f\u00e1cil que ponerse a hacer distinciones sutiles y a mirar detalladamente las obras de diferentes artistas, los lenguajes en los se expresan, etc. Dicho de otra manera, para acabar con todo no se necesita saber mucho, pero para validar lo bueno y distinguirlo de lo malo s\u00ed que se necesita, adem\u00e1s de que se requieren paciencia y coherencia para demorarse explicando por qu\u00e9 se piensa como se piensa.<\/p>\n<p>Estas consideraciones podr\u00edan valer para un p\u00fablico <em>culto <\/em>no necesariamente colombiano; sin embargo, en la actitud de algunos de estos intelectuales cr\u00edticos se puede ver, por el tono y el lenguaje que utilizan, alg\u00fan encono con el arte con- tempor\u00e1neo que se produce en Colombia2. \u00bfDe d\u00f3nde puede salir esta especie de rabia con las obras, los artistas, y las instituciones art\u00edsticas colombianas actuales? Al igual que antes ensayar\u00e9, brevemente y con el \u00e1nimo de debatir, algunas posibles respuestas. Para referirnos a algo m\u00e1s concreto, hablar\u00e9 primero a partir de ejem- plos de la exhibici\u00f3n en Cartagena del \u00faltimo Sal\u00f3n Nacional de Artistas, para des- pu\u00e9s referirme al caso m\u00e1s general.<\/p>\n<p>El aspecto que predomin\u00f3 en el Sal\u00f3n, en mi opini\u00f3n, fue la confusi\u00f3n surgida del problema esencial de la idea de la ubicuidad del arte y la falta de una cr\u00edtica que estableciera la diferencia entre la expresi\u00f3n pl\u00e1stica y el arte. Me explico. En efecto, como dec\u00eda anteriormente, el arte puede estar en todas partes; pero eso no quiere decir que de hecho est\u00e1 en cualquier parte, se necesita la mediaci\u00f3n del saber, del dominio t\u00e9cnico y de la investigaci\u00f3n intelectual y pl\u00e1stica; eso es lo que hace que los artistas sean artistas. Muchas de las obras que se presentaron en el Sal\u00f3n bien pue- den llamarse \u201cexpresi\u00f3n pl\u00e1stica\u201d. Por ejemplo, dibujos de ni\u00f1os y personas adultas afectadas por la violencia, pueden tener o no un valor terap\u00e9utico para remediar pro- blemas sociales y para expresar sentimientos dolorosos o alegres, etc. Sin embargo, no son obras de arte porque no dominan un lenguaje pl\u00e1stico ni han desarrollado ri- gurosamente una t\u00e9cnica de expresi\u00f3n pl\u00e1stica, ni mucho menos una investigaci\u00f3n art\u00edstica. Existe el malentendido de pensar que como ahora hay nuevas posibilidades t\u00e9cnicas, y son much\u00edsimas, entonces no se necesita tener destreza. Eso, en mi con- cepto, es un error. El trabajo riguroso con el material sigue siendo tan importante como lo fue en el arte del Renacimiento, pero naturalmente no se hace de la misma manera porque han cambiado los medios y los prop\u00f3sitos del arte. Incluso los artis- tas que no hacen su obra con sus propias manos deben comprender los materiales y conocerlos en su dimensi\u00f3n pl\u00e1stica. Ahora bien, un artista puede usar como ma- terial los productos de esa expresi\u00f3n pl\u00e1stica espont\u00e1nea que hacen las personas y a partir de all\u00ed hacer obras de arte. Muy bien, es posible, y quiz\u00e1s puedan hacerse muy buenas obras, pero lo que se hizo en algunas obras del Sal\u00f3n fue exponer los ejerci- cios de expresi\u00f3n pl\u00e1stica como si fueran obras de arte, sin que fuera visible el trabajo investigativo del artista y eso, con toda la raz\u00f3n, es una causa de descr\u00e9dito.<\/p>\n<p>En contraste, algunas obras del sal\u00f3n en las que se hace un trabajo de investi- gaci\u00f3n de la artesan\u00eda como posible ocasi\u00f3n de expresi\u00f3n art\u00edstica fueron mucho<br \/>\nm\u00e1s afortunadas, en la medida en que las obras no eran artesan\u00edas, aunque fueron hechas con materiales y t\u00e9cnicas artesanales. Aunque hay una relaci\u00f3n que se puso de presente entre arte y artesan\u00eda, esencialmente en el dominio de la t\u00e9cnica dentro de una tradici\u00f3n, se hizo patente la diferencia entre las dos por la mediaci\u00f3n en el arte de la investigaci\u00f3n art\u00edstica que es conceptual, pero tambi\u00e9n visual, pl\u00e1stica.<\/p>\n<p>Otra fuente de confusi\u00f3n, surgida del mismo problema, fue el montaje del Sa- l\u00f3n: se ve\u00edan fotograf\u00edas del registro de las actividades realizadas durante el evento, al lado de fotograf\u00edas de las obras, y estas \u00faltimas, a su vez, al lado de las fotograf\u00edas que pretend\u00edan ser, ellas mismas, obras. Todo parec\u00eda ser lo mismo y, desafortuna- damente, gracias a esa disposici\u00f3n, todo se confundi\u00f3 en una amalgama visual de la misma manera. Si todo se muestra mezclado, el juicio que se hace sobre lo visto tiende a hacerse, sin matices de diferenciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un aspecto notorio del Sal\u00f3n, pero que no se refiere ya a la ubicuidad del arte, sino a una tendencia tem\u00e1tica de varias de las obras presentadas, es la propensi\u00f3n a moralizar. No se puede negar que hay muchos temas para criticar en el mundo contempor\u00e1neo y que el arte cumple una funci\u00f3n cr\u00edtica, pero es bastante diferen- te a convertir el arte en la conciencia \u00e9tica del mundo y a los artistas en predica- dores. Algunos artistas se han apropiado de las funciones de los sacerdotes, pero sin aceptar responsabilidad por ello. Quieren dar consejos sin ser consejeros. No quieren el mote de moralistas, y no quieren parecerlo, pero lo son; y es frecuen- te encontrar en las obras y en las fichas t\u00e9cnicas <em>invitaciones a la reflexi\u00f3n <\/em>a partir de lugares comunes como el rechazo a la violencia, al machismo y la defensa del medio ambiente. Esto no significa que el arte no se pueda ocupar de estos temas, o que estas no sean cuestiones importantes, pero s\u00ed despierta desconfianza todo aquel que se pone constantemente en el lugar de aleccionar sobre temas en los que ya todo el mundo ha sido aleccionado. Se corre el riesgo de insensibilizar al p\u00fablico sobre los temas en los que precisamente se quiere sensibilizarlo.<\/p>\n<p>Sin embargo, el aspecto, a mi parecer, m\u00e1s notorio, que justifica las cr\u00edticas m\u00e1s fuertes, es que all\u00ed no hab\u00eda una gran diversidad de los lenguajes pl\u00e1sticos e investigaciones pl\u00e1sticos que se trabajan actualmente en Colombia, sino que predominaron unas formas y lenguajes muy restringidos de la producci\u00f3n actual: las formas y lenguajes del arte comunitario. As\u00ed las cosas, el juicio negativo y en- conado es entendible en la medida en que, desde la instituci\u00f3n misma del arte, el mensaje que se da es que se hace muy poco arte en Colombia, y que, adem\u00e1s, no es muy bueno. Aunque eso en la realidad nacional sea falso y esos juicios ayuden a cimentar un malentendido creado por personas que saben poco, la cr\u00edtica seria se tiene que quedarse en silencio porque la instituci\u00f3n del arte no presenta una rea- lidad desde la sea posible dar la batalla. Aun as\u00ed, el silencio de la cr\u00edtica es culpo- so, dado que la pasividad contribuye a mantener un estado de cosas pernicioso y equivocado. As\u00ed como no se debe tolerar el arte impostor, tampoco se debe aceptar sin m\u00e1s una cr\u00edtica cuya premisa es la ignorancia, ni mucho menos se debe decla- rar una guerra contra los curadores, como sugirieron algunos en el mismo Sal\u00f3n. Siempre debe haber alguien que elija lo que se debe exhibir y esa persona debe investigar cuidadosamente lo que se est\u00e1 produciendo a la luz de la tradici\u00f3n del arte. En otras palabras, el curador debe, a una misma vez, ser historiador y cr\u00edtico del arte, y, en lugar de que los artistas destierren a los curadores, se deben estructu- rar las instituciones del arte desde el saber aut\u00e9ntico sobre la producci\u00f3n art\u00edstica contempor\u00e1nea y no desde las emociones, el mercado del arte o la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Las anotaciones aqu\u00ed presentadas acerca de las dificultades de las relaciones en- tre el p\u00fablico y el arte en el mundo actual constituyen apenas un esbozo de la variedad de aspectos del problema y de su profundidad. Sin embargo, creo que se cumple con el prop\u00f3sito de acercarse a comprender las bases de lo que, opino, es m\u00e1s un malentendido que una dificultad insalvable. El p\u00fablico se puede educar para que disfrute del arte contempor\u00e1neo, pero no a costa de hacer una caricatura tosca de la naturaleza del arte. Por su parte, la instituci\u00f3n del arte colombiano no debe sencillamente bajar la cabeza y aceptar todas las consecuencias de este malentendido, sino que debe fortalecer intensamente la cr\u00edtica de arte para poder confiar en ella.<\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<p>1 Los textos m\u00e1s discutidos se han publicado en la revista <em>El Malpensante<\/em>, cuyos fundador, Andr\u00e9s Hoyos, y director, Mario Jursich, han publicado varios art\u00edculos cuestionando el arte contempor\u00e1neo en Colombia y sus instituciones: Jursich, Mario \u201cConstruyendo el nido. Algunas preguntas inc\u00f3modas sobre el Sal\u00f3n Nacional de Artistas\u201d. <em>El Malpensante <\/em>Marzo 2010; Hoyos, Andr\u00e9s. \u201cEl arte y el recuerdo\u201d. <em>El<\/em> Malpensante. Diciembre-enero 2008 y \u201cLas artes pl\u00e1sticas en Colombia. M\u00e1s menos que m\u00e1s\u201d. <em>El Malpensante <\/em>Diciembre-febrero 2004. Tambi\u00e9n cobr\u00f3 notoriedad la pol\u00e9mica que sostuvo, desde el diario <em>El Espectador<\/em>, el escritor Juan Carlos Botero con los editores de la <em>Revista Arcadia <\/em>a prop\u00f3sito del rechazo de Botero del arte conceptual (\u201cLa mayor estafa de la historia\u201d <em>El Espectador <\/em>[Bogot\u00e1] 26 noviembre 2009 y \u201cArcadia, desatinada e intolerante\u201d <em>El Espectador <\/em>[Bogot\u00e1] 10 diciembre de 2009).<\/p>\n<p>2 Como ejemplo de ese desprecio cito la conclusi\u00f3n del art\u00edculo de Mario Jursich sobre el 42 Sal\u00f3n Nacional de Artistas: \u201c\u00bfExtra\u00f1ar\u00e1, pues, que ahora mismo el chiste m\u00e1s popular sobre el 42 Sal\u00f3n Nacional de Artistas diga que deber\u00edan cambiarle el nombre y bautizarlo \u201cConstruyendo el nido\u201d? \u2013 \u00bfComo as\u00ed? \u2013pregunta uno. \u2013 Hombre, f\u00e1cil: mitad paja, mitad mierda\u201d (<em>El Malpensante <\/em>marzo 2010). Sin embargo, antes de hacer esta propuesta de rebautizar todo el Sal\u00f3n, Jursich ha dicho que escribi\u00f3 su art\u00edculo basado meramente en un volante que vio por casualidad mientras imprim\u00eda su revista, y no menciona haber ido en ning\u00fan momento al Sal\u00f3n. Tampoco se refiere propiamente a las obras sino de pasada a un par de ellas, para poner ejemplos de cu\u00e1n rid\u00edcula puede ser la palabrer\u00eda de artistas y cr\u00edticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"botero, Juan Carlos. \u201cLa mayor estafa de la historia\u201d. El Espectador [Bogot\u00e1] 26 noviembre 2009.\r\n\u2013. \u201cArcadia, desatinada e intolerante\u201d El Espectador [Bogot\u00e1] 10 diciembre de 2009.\r\nhoyos, Andr\u00e9s. \u201cEl arte y el recuerdo\u201d. El Malpensante. Diciembre-enero 2008.\r\n\u2013. \u201cLas artes pl\u00e1sticas en Colombia. M\u00e1s menos que m\u00e1s\u201d. 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