{"id":353,"date":"2012-12-11T15:43:43","date_gmt":"2012-12-11T15:43:43","guid":{"rendered":"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?p=353"},"modified":"2013-04-10T14:36:08","modified_gmt":"2013-04-10T14:36:08","slug":"el-vertigo-numerico-ruido-y-embriaguez-en-datamatics-de-ryoji-ikeda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?p=353","title":{"rendered":"EL V\u00c9RTIGO NUM\u00c9RICO"},"content":{"rendered":"<p>EL V\u00c9RTIGO NUM\u00c9RICO:\u00a0 RUIDO Y EMBRIAGUEZ EN Datamatics DE RYOJI IKEDA<\/p>\n<p>En este ensayo se hace una reflexi\u00f3n sobre la exposici\u00f3n Datamatics del artista japon\u00e9s Ryoji Ikeda (1966) realizada en el Museo de la Universidad Nacional de Colombia a finales de 2011. En Datamatics, el sonido y la imagen son programados a partir de datos num\u00e9ricos; el n\u00famero, base de la programaci\u00f3n, no s\u00f3lo resulta ser para Ikeda un dato inteligible que se programa sino a su vez un dato sensible que se percibe visual y auditivamente, un dato que provoca una suerte de sinestesia programada: escuchar los n\u00fameros y ver los sonidos (el ojo escucha, el o\u00eddo ve). La inmaterialidad num\u00e9rica se presenta (o aparece) en una multiplicidad de formas que buscan aprehender, mediante el dise\u00f1o de im\u00e1genes y sonidos, aquello que parece inaprehensible: la infinitud num\u00e9rica.<a data-title='En su conjunto, Datamatics est\u00e1 conformada por C4I (2004-06), data.tron (2009 y 2011), data.matrix (2009), data.scan (2011), data.microfilm (2011) y dataphonics (2011). Para que el lector se haga una idea visual y sonora del trabajo de Ikeda puede consultar los siguientes v\u00ednculos: http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=WgWCLWbT5Hk y http:\/\/www.ryojiikeda.com\/project\/datamatics\/' class='nota'>1<\/a><\/p>\n<p>Las im\u00e1genes se mueven de manera constante: puntos, n\u00fameros, l\u00edneas, geometr\u00edas m\u00f3viles, una infinitud de universos posibles que se deslizan y se reconfiguran simult\u00e1neamente con el sonido. En primera instancia, un sonido en estado puro: ruido invasivo y total. A continuaci\u00f3n, intempestivamente, el silencio y la oscuridad. La explosi\u00f3n num\u00e9rica y sonora emerge acompa\u00f1ada de un v\u00e9rtigo que, como siempre, resulta ambivalente. En Datamatics se construye un espacio en el que los espectadores se sumergen tanto en las im\u00e1genes como en los sonidos. Se trata de una l\u00f3gica de inmersi\u00f3n dentro de la obra conocida como endoest\u00e9tica que supone un desplazamiento: el \u00e9nfasis va de la obra centrada en el objeto hacia la obra centrada en el contexto del receptor. Dicho de otro modo, la experiencia del receptor es lo fundamental, puesto que la obra es propiamente un dispositivo ordenado o procesado en virtud de tal experiencia. No es una casualidad, por lo tanto, que este tipo de arte recurra a los nuevos medios y a la virtualidad, pues no se busca ya que el espectador est\u00e9 frente a una imagen sino que, literalmente, gire dentro de ellas. Como se\u00f1al\u00f3 tempranamente Philippe Que\u00e1u, la imagen virtual supone la aparici\u00f3n de experiencias in\u00e9ditas: \u201cYa no nos contentamos con acariciarlas con la mirada ni recorrerlas con los ojos. Las penetramos, nos mezclamos con ellas y ellas nos arrastran hacia sus v\u00e9rtigos y sus potencias\u201d (1995: 11). Datamatics es, justamente, un dispositivo dise\u00f1ado para producir experiencias a partir de est\u00edmulos visuales y sonoros.<\/p>\n<p>Si la experiencia es central en este tipo de propuestas tal vez deba se\u00f1alarse, como hip\u00f3tesis, que las experiencias que se producen buscan desestabilizar al receptor desajustando los modos de percepci\u00f3n ordinarios. El desequilibrio es una suerte de embriaguez y de v\u00e9rtigo que, desde luego, puede resultar excitante. La reflexi\u00f3n de Jean Duvignaud resulta esclarecedora al respecto:<\/p>\n<p>El v\u00e9rtigo o el tremendum sit\u00faan la conciencia frente a frente con el inconcebible barullo provocado por la subversi\u00f3n moment\u00e1nea de las estructuras. De la tensi\u00f3n que resulta de ese desgarramiento entre la figuraci\u00f3n establecida y el v\u00e9rtigo de un vac\u00edo provocado por la intuici\u00f3n de infinitas combinaciones posibles que implica el juego deriva probablemente la b\u00fasqueda de una forma. Forma que no existe sino por la deformaci\u00f3n (1997: 84).<\/p>\n<p>El juego, como categor\u00eda est\u00e9tica, es clave para comprender la producci\u00f3n de tales experiencias. El juego permite experimentar el presente; cuando se juega, as\u00ed como cuando se contempla, el tiempo desaparece: no hay pasado que pese o se a\u00f1ore ni futuro incierto que angustie; s\u00f3lo experiencia del presente. All\u00ed est\u00e1 la potencia del juego: \u201cTodo juego se juega por el presente, todo juego est\u00e9tico se juega por la percepci\u00f3n del presente\u201d (Seel, 2010: 205). El arte de los nuevos medios busca construir principalmente juegos azarosos y de v\u00e9rtigo, de ese tremendum que desequilibra al espectador mediante experiencias parecidas a las del abismo en un estado ambivalente entre el placer y el displacer: miro lo insondable del abismo (tengo una sensaci\u00f3n de vac\u00edo, doy un paso atr\u00e1s) y deseo de experimentar nuevamente lo insondable (esto me gusta, doy un paso adelante). La experiencia del abismo es un juego de v\u00e9rtigo que, desde luego, no busca ninguna finalidad, s\u00f3lo la experiencia del presente. Presente en el vaiv\u00e9n, la simultaneidad y la indivisibilidad del placer (atracci\u00f3n) y el displacer (repulsi\u00f3n) . Se trata de un placer negativo, pero placer al fin y al cabo.<\/p>\n<p>La infinitud num\u00e9rica en Datamatics es un juego de v\u00e9rtigo cuyo resultado es la embriaguez, esto es una forma de percepci\u00f3n que desajusta el flujo ordinario de las cosas: \u201c\u2026la extrema fineza y fastuosidad del color, la nitidez de la l\u00ednea, el matiz del sonido: lo distinto en donde de ordinario falta toda distinci\u00f3n\u201d (Nietzsche, 1988: 227). La embriaguez desequilibra mediante la forma que no existe sino por la deformaci\u00f3n, volviendo a Duvignaud. En Datamatics, en este concierto de sonidos e im\u00e1genes, la m\u00fasica crea una atm\u00f3sfera sobrecogedora intensificada por la inmersi\u00f3n del receptor en la profusi\u00f3n de im\u00e1genes. Ahora bien, la m\u00fasica se presenta en un estado de sonido puro manifest\u00e1ndose como ruido, un ruido que aparece e invade el espacio de la exposici\u00f3n totalmente.<\/p>\n<p>Para Martin Seel, el ruido (bien sea sonoro, visual o literario) es una ocasi\u00f3n para experimentar la embriaguez entendida como el desequilibrio, la desorientaci\u00f3n y el flujo ca\u00f3tico de los acontecimientos: \u201cEn la atenci\u00f3n al simple ruido acontece la experiencia de una realidad amorfa (\u2026) Lo que antes estaba inmerso en un orden social o cultural se muestra ahora con un aparecer anterior al sentido (\u2026) La realidad hace aparici\u00f3n en una versi\u00f3n inaprensible\u201d (Seel, 2010: 221). El ruido en Datamatics pareciera no responder a ninguna intencionalidad humana dado que no hay int\u00e9rprete musical ni referente sonoro, sino una pura esquizofon\u00eda maquinal:<a data-title='\u201c\u2026sonidos que ya no necesitan estar atados a un hecho causal mec\u00e1nico ni a un tiempo y un espacio reales y corporales y que ahora son generados, recreados, reproducidos y programados de manera mediatizada y separados de sus or\u00edgenes anat\u00f3micos y esc\u00e9nicos\u201d (Bejarano, 2006: 11-12).<\/p>\n<p>\u00bfLOS PREFIJOS EN NEGRITA EST\u00c1N AS\u00cd EN EL ORIGINAL? SI NO ES AS\u00cd, HAY QUE MENCIONAR QUE EL \u00c9NFASIS ES SUYO. ' class='nota'>2<\/a> la codificaci\u00f3n de un dato num\u00e9rico que se transforma en sonido, como sucede en dataphonics (2011), una instalaci\u00f3n sonora comisionada por la Universidad Nacional de Colombia:<\/p>\n<p>Algunos datos est\u00e1n traducidos\/decodificados\/convertidos en se\u00f1ales audio. Los datos de las se\u00f1ales de audio son de nuevo analizados\/codificados\/descifrados en modelos que se convierten en resultados gr\u00e1ficos de la composici\u00f3n. Todos los sonidos obtenidos a trav\u00e9s de este proceso son orquestados como un conjunto de datos que se repite con un sistema de sonido de ocho canales (Texto curatorial).<\/p>\n<p>dataphonics es un dispositivo sonoro que hace que en el receptor se quiebre el flujo continuo de la experiencia cotidiana. Instalada en un cuarto oscuro, las tensiones entre el afuera y el adentro se experimentan intensamente. Al salir de la sala 1 (data.tron, data.matrix y data.scan) deb\u00eda atravesarse el patio central del museo para ingresar a la sala 3 (dataphonics); en este tr\u00e1nsito, el sonido del ambiente, las voces de otras personas y el canto de los p\u00e1jaros que abunda en el lugar desaparecen poco a poco mientras se ingresa por una puerta que conduce a un peque\u00f1o corredor hasta llegar, finalmente, a un cuarto oscuro o, mejor, d\u00e9bilmente iluminado. En el centro se encuentran ocho altoparlantes dispuestos en forma de cuadrado. Atr\u00e1s parece haber quedado el mundo tal y como lo conocemos y el extrav\u00edo parece ser la senda. Hay, en verdad, algo de temor, pues el sonido de los datos parece inyectarse en la cabeza sin mediaci\u00f3n alguna. Aunque de manera fragmentaria, algunos sonidos puedan resultar familiares -el teclado del tel\u00e9fono m\u00f3vil, el final de la emisi\u00f3n televisiva, el computador bloqueado-, pero en conjunto y de manera continua son ya otra cosa para la que no encontramos referencias previas. La \u00fanica opci\u00f3n posible es dejarse llevar hacia otra forma de percepci\u00f3n, que en todo caso desequilibra.<\/p>\n<p>Todo ruido, se sabe bien, hace desaparecer las coordenadas, desorienta, embriaga y lleva al oyente hasta el l\u00edmite de su percepci\u00f3n. Pero al mismo tiempo, el ruido, \u201cese extremo del aparecer, arroja luz sobre un l\u00edmite del ser consciente\u201d (Seel, 2010: 240). En la obra de Ikeda, en la que ciencia y arte son inseparables, se construyen unos dispositivos que permiten experimentar ese flujo ca\u00f3tico de los acontecimientos mediante una multiplicidad de est\u00edmulos en los que el dato puro aparece de modo sensible. En este sentido, puede decirse que la propuesta de Ikeda no es s\u00f3lo dise\u00f1ar im\u00e1genes y sonidos sino, a su vez, proponer una experiencia de tipo perceptivo que bien puede nos atemorizar o fascinar. Esto porque frente a Datamatics nos sumergimos en un displacer placentero o, lo que es lo mismo, en la presencia insondable del abismo.<\/p>\n<p>[1] En su conjunto, Datamatics est\u00e1 conformada por C4I (2004-06), data.tron (2009 y 2011), data.matrix (2009), data.scan (2011), data.microfilm (2011) y dataphonics (2011). Para que el lector se haga una idea visual y sonora del trabajo de Ikeda puede consultar los siguientes v\u00ednculos: http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=WgWCLWbT5Hk y http:\/\/www.ryojiikeda.com\/project\/datamatics\/<\/p>\n<p>[2] \u201c\u2026sonidos que ya no necesitan estar atados a un hecho causal mec\u00e1nico ni a un tiempo y un espacio reales y corporales y que ahora son generados, recreados, reproducidos y programados de manera mediatizada y separados de sus or\u00edgenes anat\u00f3micos y esc\u00e9nicos\u201d (Bejarano, 2006: 11-12).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Bejarano Calvo, Carlos Mauricio (2006) A vuelo de murci\u00e9lago el sonido, nueva materialidad, Bogot\u00e1: Universidad Nacional de Colombia\/Facultad de Artes.\r\n\r\nDuvignaud, Jean (1997) El juego del juego, M\u00e9xico: FCE.\r\n\r\nNietzsche, Friedrich (1988) \u201cEst\u00e9tica\u201d en Antolog\u00eda, Barcelona: Pen\u00ednsula.\r\n\r\nQue\u00e1u, Philipp (1995) Lo virtual, virtudes y v\u00e9rtigos, Barcelona, Paid\u00f3s.\r\n\r\nSeel, Martin (2010) Est\u00e9tica del aparecer, Buenos Aires: Katz Editores.","protected":false},"author":13,"featured_media":220,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-353","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-8"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=353"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/353\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":356,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/353\/revisions\/356"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/220"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}