{"id":233,"date":"2012-12-12T17:09:59","date_gmt":"2012-12-12T17:09:59","guid":{"rendered":"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?p=233"},"modified":"2013-09-07T17:06:18","modified_gmt":"2013-09-07T17:06:18","slug":"la-sustraccion-pablo-batelli-el-artista-como-transcriptor-la-trastienda-del-espacio-del-arte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?p=233","title":{"rendered":"La Sustracci\u00f3n, Pablo Batelli el artista como transcriptor -la trastienda del espacio del arte."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\">La Sustracci\u00f3n, Pablo Batelli el artista como transcriptor -la trastienda del espacio del arte-<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Una de dos cosas tendr\u00e1n que ocurrir ahora. O usted hace algo o le har\u00e1n algo a usted. \u00bfEn qu\u00e9 clase de actividad querr\u00eda desempe\u00f1arse? \u00bfLe gustar\u00eda revincularse como copista de alguien? Herman Melville Bartleby<\/p>\n<p><strong>Pr\u00f3logo<\/strong><\/p>\n<p>Las leyes parecen cubrir todo nuestro horizonte de comprensi\u00f3n. La transcripci\u00f3n aparece como desaf\u00edo a la ley porque sit\u00faa en primer plano, otra vez, la creaci\u00f3n. Sin embargo, el transcriptor no es quien decide que esto suceda; es su actuar mismo el que, sin poderse sustraer a los acontecimientos de la \u00e9poca, lo transforma en testigo. Tal vez un m\u00e1rtir en el sentido antiqu\u00edsimo del vocablo testigo: aqu\u00e9l que da fe de lo que vio, de lo que oy\u00f3, y hace de ese o\u00edr su causa. He aqu\u00ed un caso de ese devenir cuando la \u00e9poca de la institucionalizaci\u00f3n plena arroja al arte por fuera de su cauce natural.<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El trabajo siguiente se detiene en un problema para el que no existen todav\u00eda razones suficientes que den cuenta de su irrupci\u00f3n. Este problema apunta a la p\u00e9rdida de toda consistencia del suceso art\u00edstico o pr\u00e1ctica art\u00edstica a la que dejaremos de llamar arte, provisionalmente. En otro espacio y en otro momento la inconsistencia de esas pr\u00e1cticas art\u00edsticas a las que la actualidad cr\u00edtica ha llamado \u2018arte contempor\u00e1neo\u2019 permitir\u00eda explorar la p\u00e9rdida irremediable de toda voluntad creadora, trastoc\u00e1ndose \u00e9sta en voluntad de gesti\u00f3n. La gesti\u00f3n abarcar\u00eda esas pr\u00e1cticas y sus manifestaciones e irradiaciones en el campo del arte, en la esfera cultural. La gesti\u00f3n art\u00edstica o pr\u00e1ctica art\u00edstica sit\u00faa al artista como punto de partida de una serie de procesos que ya no est\u00e1n a su alcance y que deben agenciarse por medio de instancias superiores a su marco de creaci\u00f3n y que, por eso, delimitan su actuar present\u00e1ndolo s\u00f3lo como un ap\u00e9ndice de tal gesti\u00f3n. El ap\u00e9ndice es apenas una irradiaci\u00f3n de la nostalgia del arte y, como nostalgia, se cubre con el manto del artista. Esa nostalgia, en cambio, ha devenido trabajo, pr\u00e1ctica art\u00edstica. A la posibilidad de decidir qu\u00e9 significa esa voluntad de arte le sucede un portafolio de decisiones en el que esa voluntad habr\u00e1 de inscribirse para que pueda iniciarse la gesti\u00f3n. Las facultades de arte, el aparato de la cr\u00edtica, los museos, las instituciones de cultura, son los momentos de ese operar superior que pone en funcionamiento la maquinaria cultural. Una reflexi\u00f3n sobre el arte que nos ocupa no podr\u00e1 situarse en el terreno puramente est\u00e9tico porque su reflexi\u00f3n apuntar\u00eda a un momento en que todav\u00eda el discurso podr\u00eda consistir en su nombramiento y su situaci\u00f3n. La cr\u00edtica, necesariamente, y la escritura cr\u00edtica, devienen de momentos de gesti\u00f3n que validan o invalidan el proceso no como una voluntad cr\u00edtica descriptiva de ese proceso, sino como resultados espectaculares de la gesti\u00f3n de obra.<\/p>\n<p>Este trabajo, deslind\u00e1ndose de lo anterior o haciendo un esfuerzo por mantenerse a distancia, tramita una excepci\u00f3n, un momento excepcional en que una pr\u00e1ctica art\u00edstica se sustrae a la gesti\u00f3n o, en alguna medida, intenta minar ese juego de consistencias. Tal pr\u00e1ctica se encuentra en el l\u00edmite de lo que podr\u00eda describirse como pr\u00e1ctica. Arrojada al terreno bald\u00edo de la intrusi\u00f3n, de la extranjer\u00eda (cf. El Intruso, Jean-Luc Nancy), en tanto que su operar es necesariamente la constataci\u00f3n de la ley editorial y de sus procesos de gesti\u00f3n e institucionalizaci\u00f3n, la transcripci\u00f3n apunta hacia algo que parece denegar la necesidad de la identidad o a afirmar una identidad siempre extranjera que aparece como lo que est\u00e1 siempre fuera de lugar, fuera de ley, como no obedeciendo a ninguna gesti\u00f3n. La transcripci\u00f3n no es una pr\u00e1ctica art\u00edstica todav\u00eda, aunque por momentos se la busque consolidar mediante una estilizaci\u00f3n como una pr\u00e1ctica m\u00e1s en proceso de gesti\u00f3n curatorial. Confiemos, en cambio, en su fuerza de sustracci\u00f3n ante el aparato de la ley.<\/p>\n<p><strong>I. La descripci\u00f3n de la transcripci\u00f3n como resultado de la observaci\u00f3n de las<\/strong><\/p>\n<p><strong>transcripciones hechas por Pablo Batelli en el per\u00edodo 2006-2012<\/strong><\/p>\n<p>El lenguaje de la transcripci\u00f3n es un ponerse a disposici\u00f3n de un lenguaje anterior. Consiste en hacer consistir, en verter tal como es ese lenguaje anterior. Un o\u00edr la voz mec\u00e1nicamente reproducida e insertarla en la letra sin omisi\u00f3n alguna. Es un corresponder sin corregir ni transponer; no es una lectura ni una traducci\u00f3n. Se trata de un corresponder con esa voz titubeante de la persona, desplegada en un tiempo y lugar espec\u00edfico. Es un corresponder que por la reproductibilidad mec\u00e1nica puede insertarse en y con la actualidad de su momento, desplazado en el tiempo y en el espacio pero reproduciendo cabalmente la voz por ese proceso artificial: as\u00ed la voz puede o\u00edrse de nuevo. La trascripci\u00f3n como un corresponder casi absoluto est\u00e1 abocada a decir ante otros tal y como se produce la reproducci\u00f3n de la voz. Sigue el discurrir del improvisar de un pensamiento o tambi\u00e9n aquellos eventos en los que los pensamientos est\u00e1n ce\u00f1idos a un plan m\u00e1s riguroso que evitan lo eventual en el hilo del discurso en marcha. El transcriptor escucha la reproductibilidad y vierte lo dicho omitiendo cualquier interferencia personal; sin embargo, sabemos de \u00e9l por la presencia de algunos signos emergentes que se constituir\u00e1n en marcas de su trabajo de escritura, as\u00ed como por la forma en que dispone tipogr\u00e1ficamente el material transcrito, por su capacidad de discernir algunos giros de la voz, a veces transpuestos en otros por creer escuchar otra cosa que lo dicho, o tambi\u00e9n por peque\u00f1as omisiones que saltan a la vista a trav\u00e9s del cotejamiento. El transcriptor se hace visible, o sabemos de \u00e9l de alguna manera, aunque pr\u00e1cticamente pareciera no existir; pero siempre est\u00e1 ah\u00ed, haciendo corresponder a otro con exactitud, replicando un momento anterior que debi\u00f3 extinguirse y que se obtiene por la posibilidad de su reproducci\u00f3n mec\u00e1nica. El transcriptor nace de esta posibilidad de la reproductibilidad; la reproductibilidad es quien crea el espacio del transcriptor que, por lo tanto, corresponde a una situaci\u00f3n creada por la posibilidad de la m\u00e1quina. La transcripci\u00f3n es artificial.<\/p>\n<p>Un determinado tiempo de grabaci\u00f3n corresponde en la trascripci\u00f3n a un n\u00famero de p\u00e1ginas; el tiempo de grabaci\u00f3n y los recursos tipogr\u00e1ficos<\/p>\n<p>empleados determinan ese n\u00famero. El tiempo deviene espacio. La voz se hace espacio en la hoja transcrita. Donde antes hab\u00eda un auditorio y un p\u00fablico ahora hay una p\u00e1gina y un lector, y por supuesto, la presencia casi imperceptible del transcriptor.<\/p>\n<p>Generalmente, el transcriptor hace presencia en el \u00e1mbito donde alguien habr\u00e1 de pronunciar algo, es decir donde habr\u00e1 de pronunciarse alguien sobre algo. Sentado entre el auditorio, el transcriptor no pretende tan s\u00f3lo escuchar; su intenci\u00f3n es capturar mec\u00e1nicamente la voz del conferencista. Esta intenci\u00f3n lo lleva casi siempre a estar presente en el lugar donde se emitir\u00e1 la charla que quiz\u00e1 en algunos casos corresponda a una conversaci\u00f3n verdadera. Podr\u00edamos suponer que el p\u00fablico sigue atento o no a la conversaci\u00f3n, pero es presumible que una vez se tomado la intenci\u00f3n de transcribir, el transcriptor se presenta en la sala de conferencias con su medio de reproducci\u00f3n de la voz. La transcripci\u00f3n precisa entonces de ese evento anterior en el que un medio registra la voz. Esto supone que la deliberaci\u00f3n de registrar es uno de los rasgos definitorios del transcriptor.<\/p>\n<p>El conferencista podr\u00eda presentir la presencia de ese medio y, por momentos, podr\u00eda querer tener plena conciencia y dominio de su decir ante el medio que lo reproduce. A diferencia del p\u00fablico reunido, el medio es contundente en cuanto a su capacidad de almacenar esa voz; el p\u00fablico en cambio, atento o abstra\u00eddo, podr\u00eda dejar pasar pasajes enteros de esa conversaci\u00f3n, algunos tal vez irrelevantes, pero otros seguramente contundentes y significativos. El medio mec\u00e1nico, en cambio, es implacable en cuanto a la constituci\u00f3n de esa memoria; habr\u00e1 de registrarlo todo aunque alg\u00fan accidente imprevisto pudiera evitar que se quedaran sin registro algunos momentos. El conferencista pareciera atender a todos esos imprevistos que en un auditorio suceden subrepticiamente. El espacio y el tiempo de la charla no son as\u00e9pticos y est\u00e1n sujetos a estas circunstancias.<\/p>\n<p>La transcripci\u00f3n contempla entonces varios momentos; no es un momento \u00fanico, pues antes requiere el momento de captura de la voz en que casi siempre el transcriptor se hace presente, a menos de que decida no estar en ese momento y encargue a otro de esa captura. Luego est\u00e1 la transcripci\u00f3n, es decir, el momento en que letra a letra se trasvasa ese material sin sesgo alguno. El trascriptor vierte esa captura de la voz en un lenguaje y podr\u00edamos pensar que este verter es una interpretaci\u00f3n de aquello que escucha o por lo menos una aproximaci\u00f3n a ello, ya que en muchos pasajes la voz es indiscernible y tambi\u00e9n est\u00e1n los titubeos, las reiteraciones y los silencios. Luego vendr\u00e1 el momento de lectura de un lector cualquiera que podr\u00eda ser el conferencista mismo como sujeto de la charla ahora transformado en lector de su propio discurso; su lectura, como la lectura de otros lectores, se transforma en un cotejamiento que por momentos excede el significado de un texto y se aproxima a lo abismal, en el sentido de toparse en el papel con un texto en que todas las fisuras que la edici\u00f3n corrige aqu\u00ed se encuentran a la vista. El transcriptor no omite nada y opera por sucesivos cotejamientos con la voz capturada, de suerte que todos los imprevistos de esa voz no siempre controlada emergen en el lenguaje sin ninguna discriminaci\u00f3n. La interpretaci\u00f3n de esa voz por parte del transcriptor, como escucha fiel, pretende verter de la manera m\u00e1s precisa todo lo que ha quedado capturado mec\u00e1nicamente. As\u00ed que adem\u00e1s de ese texto impl\u00edcito que es el que el conferencista ha pronunciado efectivamente, saltan a la vista las circunstancias mismas de ese evento -fisuras, titubeos, silencios, repeticiones, muletillas, chasquidos, la respiraci\u00f3n misma, digresiones, ruidos ambiente. En ausencia de cualquier voluntad editorial, la voz se vierte en esa su total desnudez circunstancial haciendo visible el hilo de la marcha. No hay segundos momentos en que las alteraciones del discurso puedan organizarse en protocolos est\u00e1ndar de correcci\u00f3n. Aqu\u00ed pareciera no existir un orden del discurso o, por momentos, ese orden pareciera truncado y diferido por las circunstancias mismas. La intenci\u00f3n formal queda interpuesta por dichas circunstancias que, registradas tambi\u00e9n, se suman a lo dicho y lo constituyen. No hay retoque ni segundos momentos de revisi\u00f3n y asentamientos de lo que se quiso decir. No hay correcciones que omitan voces impropias que se delicen subrepticiamente en la voz: no hay un texto por editar, un texto sujeto a permutaciones sucesivas y adecuaciones que permeen la experiencia del momento. Lo que s\u00ed hay es una instant\u00e1nea casi mec\u00e1nica de la situaci\u00f3n original, una digitalizaci\u00f3n donde lo humano se omite para dar paso<\/p>\n<p>al evento puro de la reproducci\u00f3n. Exclu\u00eddo como int\u00e9rprete, su interpretaci\u00f3n se reduce al l\u00edmite de reconocer un sonido para verterlo en lenguaje, de la manera m\u00e1s exacta. La transcripci\u00f3n es un acto de fidelidad en el registro mec\u00e1nico de la voz. Puesto entre par\u00e9ntesis, omitido, el transcriptor es todo o\u00eddos a la voz para llevarla a la letra, al lenguaje. Para el lector ocurre un abismarse ante la reiterada sucesi\u00f3n de imprevistos y fisuras que ninguna raz\u00f3n editorial ha normalizado. Decimos que el texto est\u00e1 crudo porque parece necesitar de la acci\u00f3n editorial que borrar\u00e1 esas huellas inciertas e irracionales. A veces, pensamos, no hablamos como escribimos. Estamos sujetos, casi sin saberlo, a las circunstancias mismas de ese pensamiento que por momentos no se deja sujetar. Sin ese orden posterior que suma el protocolo editorial, que admitimos sin reservas y que omitimos como un presencia real del texto, nos encontramos con el evento puro de las circunstancias mismas, es decir un texto en que esa raz\u00f3n editorial ha sido omitida para dar paso a otra raz\u00f3n que ya no podemos llamar raz\u00f3n y que es el evento mismo de esa voz y sus circunstancias, esa voz que es factible en nuestra \u00e9poca gracias a la reproductibilidad mec\u00e1nica. Sin estilizaci\u00f3n ret\u00f3rica alguna ni ajustes entre el decir y lo dicho (cf. Ducrot, Polifon\u00eda y Argumentaci\u00f3n), ocurre la emergencia de esa voz desnuda casi en el l\u00edmite de su nada qu\u00e9 decir, salvo la contingencia, salvo balbuceos, y tanteos continuos. No estamos preparados para esta desnudez no deliberada en la que la raz\u00f3n editorial no ha producido ning\u00fan artefacto nuevo en total consentimiento de la supresi\u00f3n y alteraci\u00f3n del original. Habremos de decir que el texto transcrito es aut\u00e9ntico en el sentido en que transcribe la voz reproducida, puesto que transcribir es ya un cotejamiento con la voz original punto por punto. El transcriptor, por efectos de la reproductibilidad, se remonta al origen y al transcribir nos remite a ese original que la edici\u00f3n borra. Toda transcripci\u00f3n est\u00e1 sujeta al cotejamiento, punto por punto, tanteo a tanteo, a menos que ocurra una interferencia editorial que busque normalizar el original con su raz\u00f3n para hacer legible la legalidad de su ley, de su imperio. Las cosas se dicen de una cierta manera y en ese decir el evento mismo se cancela. Ninguna huella del original, de la persona misma ni del acontecimiento discursivo aparece; lo que tenemos es una suplantaci\u00f3n que interpone un sujeto nuevo que obedece a esa raz\u00f3n editorial. Estos protocolos a su vez son consentidos por el original. La transcripci\u00f3n es un acto de interponerse sobre toda raz\u00f3n, un acto de desobedecer la ley para regresar al original. El transcriptor cifra su desobediencia volviendo obstinadamente sobre el evento de la voz previo a todo proceso editorial; as\u00ed, su actuar es una contravenci\u00f3n a la aplicaci\u00f3n de esa ley al original. Como contravenci\u00f3n, la transcripci\u00f3n niega la ley (cf. \u201cPreferir\u00eda no hacerlo\u201d, Bartleby, Melville). La transcripci\u00f3n es una inercia de la ley, llevarla a su inoperancia en un punto cero en que se devela su impostura, el texto editado que cae bajo su imperio. El transcriptor vuelve sobre el momento del evento previo al proceso de la edici\u00f3n, vuelve y saca a la luz ese momento que tuvo lugar y que se desdibuja con la correcci\u00f3n pasando a ser otra cosa: el texto fantasma que produce la suplantaci\u00f3n. El transcriptor se apropia impunemente del evento porque existen mecanismos de reproductibilidad que permiten su testimonio. Su apropiaci\u00f3n salta las barreras editoriales que esta vez no podr\u00e1n interceptar el original. El evento de la transcripci\u00f3n har\u00e1 visible ese momento anterior al orden en que lo editorial historiza la voz. La transmisi\u00f3n de la voz a trav\u00e9s de un texto editado tiene lugar como falseamiento: el transcriptor con su transcripci\u00f3n, con la constancia de la reproductibilidad, es testigo de la tergiversaci\u00f3n producida sobre el original. En efecto, el medio de reproductibilidad siempre puede ser una constancia de los hechos, adem\u00e1s del testimonio del transcriptor. No hay ninguna evidencia falaz; la reproductibilidad con su contundente tecnicidad nos trae a la voz una vez m\u00e1s, pero al o\u00edrla tambi\u00e9n podr\u00edamos omitir deliberadamente las fisuras que la transcripci\u00f3n trae consigo. Todo tanteo se deja al azar, a un olvido deliberado u omisi\u00f3n que luego, en caso de sufrir el proceso de la edici\u00f3n, el editor borrar\u00e1 completamente. Ahora, por efecto de la transcripci\u00f3n todas esa omisiones se hacen presentes y, as\u00ed, hacen patente al evento original, como si a trav\u00e9s del lenguaje en la p\u00e1gina ley\u00e9ramos de manera inaudita lo que no debi\u00f3 suceder en tal evento.<\/p>\n<p>El transcrito (el autor original) se asoma al texto de su voz, ley\u00e9ndose como un extra\u00f1o que por momentos reconoce pasajes suyos -sus palabras- que tajantemente desconoce. El texto transcrito es un intruso que se abre<\/p>\n<p>camino en su nombre, como una enfermedad (cf. El Intruso, Jean-Luc Nancy). Es algo totalmente ajeno, pero tambi\u00e9n es una prueba fehaciente de su fragilidad, de una experiencia que ya parec\u00eda irrecuperable. La reproductibilidad hace posible que la voz original nos toque en el lenguaje en la medida de toda su apertura, sus balbuceos, sus aciertos, sus silencios; que nos toque en su ingente suceder abandonada a las circunstancias. El lector es tocado por esa voz balbuceante y \u00e9l mismo se siente extranjero ante lo abismal de ese lenguaje que irrumpe. Es abismal porque literalmente presenciamos un caer continuo del pensamiento en dilataciones imprevistas, porque la l\u00ednea del discurrir del discurso se ve interrumpida y el abismo de lo que se dice impropiamente emerge abism\u00e1ndonos, haci\u00e9ndose presente sin ning\u00fan recato. El texto reproducido por la grabaci\u00f3n y luego transcrito ser\u00e1 otra vez el original y no un borrador sujeto al desmonte del aparato editorial.<\/p>\n<p>La transcripci\u00f3n resulta tambi\u00e9n hilarante: no podemos sino re\u00edr ante tal desprop\u00f3sito en que el recto pensar y el recto decir pierden el hilo y tantean. Incluso por momentos el tanteo desaparece y quien habla prosigue la marcha como si fuera otro quien hablara. Ese otro que habla es qui\u00e9n emerge con la transcripci\u00f3n, es el habla misma hecha extra\u00f1eza. A ese otro va dirigida nuestra extra\u00f1eza, nuestra hilaridad, y por eso la calificamos como monstruosidad, quiz\u00e1 porque parece inaceptable que un habla as\u00ed proceda del pensamiento (\u00bfNo es este quiz\u00e1 un sentido del Teatro de la Crueldad? cf. Antonin Artaud). Y, sin embargo, es esa habla l\u00edmite la que meticulosamente ostenta la transcripci\u00f3n. La transcripci\u00f3n la hace ostensible porque no intenta normalizarla a trav\u00e9s de ning\u00fan mecanismo ret\u00f3rico que la haga reconocible para todos atendiendo al orden del discurso, reconocimiento que har\u00eda plausible su legibilidad. La transcripci\u00f3n es ilegible desde los marcos del discurso: quiz\u00e1 es un habla en busca de otra historia de la lectura, quiz\u00e1 un habla para la pura contemplaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo otro ostensible por la transcripci\u00f3n parece escapar a toda ley editorial, a todo mecanismo normalizador. Est\u00e1 por fuera de esa ley y por eso resulta inadmisible e hilarante. Apunta en una direcci\u00f3n del pensamiento que parece prescindir de un orden recto, el del recto decir. En ausencia de todo azar que<\/p>\n<p>haga evidente la p\u00e9rdida del hilo conductor de ese discurso que la ley sostiene, la transcripci\u00f3n parece hacer visible algo que necesita de la ley, algo por fuera de un orden que antepone una ilegibilidad original y esencial. Fuera de la ley el decir parece abocado a esa monstruosidad hilarante que resistimos. Lo monstruoso de ese decir sin ley pone ante nuestros ojos ese otro que con la ley parece irreconocible. Lo otro de ese decir es el extranjero que queremos ocultar bajo el manto de la ley; un extranjero que en su vulnerabilidad encarna la impiedad de la ley normalizadora. Un extranjero a quien la ley acoge cuando deja de ser extra\u00f1o y as\u00ed reacomoda su procedencia, borrando toda huella original. Porque borrando toda alusi\u00f3n a ese origen impropio borra tambi\u00e9n nuestra extra\u00f1eza ante el origen del que parti\u00f3 nuestra habla. Si bien creemos que ese pensar tiene un orden que predetermina su curso siempre, ahora observamos ciertos deslices imprevistos que en la transcripci\u00f3n se hacen evidentes.<\/p>\n<p>Invulnerables ante ese otro que no reconocemos como familiar, anteponemos la necesidad de una ley que regule la intromisi\u00f3n. Ese texto otro que es la transcripci\u00f3n, que el transcriptor trae al transcribir, intruso para el recto decir, es la herida manifiesta del azar discursivo, un azar que de improviso nos asalta y que es esta hilaridad de quien se ve desdibujado, quien no puede sino re\u00edrse ante ese desdibujarse en la transcripci\u00f3n. Ese s\u00ed mismo que borra la edici\u00f3n es la fragilidad de un pensar balbuciente en que lo inerme de su condici\u00f3n de hombre se hace presente. Quiz\u00e1 esa fragilidad necesite ser acallada por la ley. Entonces esa instant\u00e1nea, la transcripci\u00f3n, en que la fragilidad ha sido sorprendida, sin previo arreglo a nada, salvo su propio devenir azaroso y titubeante, da lugar a lo sin-norma. El otro en mi voz, el que precede a toda ley, es el otro que habla en lo transcrito, preso de s\u00ed en su propia pantomima gestual, un borrador del que la tradici\u00f3n editorial no guarda ning\u00fan archivo. Habr\u00eda un m\u00e1s all\u00e1 de la ley editorial que la transcripci\u00f3n devela por efecto de la reproductibilidad de esa voz, un m\u00e1s all\u00e1 que en la fragilidad del suceso no puede ser tocado todav\u00eda por la ley. Un m\u00e1s all\u00e1 que acontece como tanteo obedeciendo a la familiaridad o extra\u00f1eza con la que nos conectamos con lo que decimos. Se trata de una experiencia inabarcable por el<\/p>\n<p>\u00e1mbito de la ley, por lo que la ley prev\u00e9 como experiencia, que nos hace entender que es la ley la que parece dar forma a la experiencia, la que la dota de sentido pleno. Sin marco de ley esa voz de la transcripci\u00f3n se rebela al presentarnos un otro extra\u00f1o a nosotros que nos hace irreconocibles e impensables. La rebeld\u00eda de la transcripci\u00f3n advierte un texto en reposo. El rebelde normalizado en y por la ley, suprimido en la ley, desaparece sin dejar rastro, salvo lo fantasmal de un momento sin memoria, salvo por la deliberaci\u00f3n de registro del testigo -el transcriptor. La ley editorial opera como un aparato de mecanismos subsiguientes que se adhieren artificialmente al discurso, como unas pr\u00f3tesis cuyas interferencias nadie conoce. La movilizaci\u00f3n de la ley tiene lugar sin arreglo a la experiencia original del discurso: es un sustituto de esa experiencia que oculta al intruso hasta hacerlo desaparecer. Los mecanismos de esa ley aplazan la experiencia real de esa voz, que con un arreglo \u201clegal\u201d ser\u00e1 enmascarada. Encubierta por la ley, la voz ser\u00e1 acu\u00f1ada en la ley misma como su propio decir, borr\u00e1ndose lo dicho en el lento proceso de normalizaci\u00f3n de la voz en el que toda huella original se malogra. La voz se caricaturiza al adquirir un prototipo impropio. La transcripci\u00f3n retrotrae la voz a su experiencia original, pero a falta del prototipo al que nos acostumbra la ley editorial, no puede sino embargarnos la extra\u00f1eza.<\/p>\n<p>Por momentos el extranjero me revela o hace patente en m\u00ed lo que la ley no puede incorporar en el discurso: hilaridad, monstruosidad, extra\u00f1amiento. El otro todav\u00eda in\u00e9dito sobrevive y en la proximidad de los otros y en la pasi\u00f3n de un discurso insostenible, el de la transcripci\u00f3n, hace a\u00f1icos la ley.<\/p>\n<p>El otro del decir es como el loco, un reo, el perezoso que necesita ser normalizado (cf. Transcripci\u00f3n de Jos\u00e9 Ignacio Roca, Jornada de reflexi\u00f3n sobre lo pict\u00f3rico, Auditorio del Museo de Arte del Banco de la Rep\u00fablica, Bogot\u00e1, 15 de febrero de 2006 &gt;&gt;<\/p>\n<p>http:\/\/transcripcionplastica.blogspot.com\/2006\/02\/jornada-de-reflexinsobre-lo-pictrico.html). La desnudez insoportable que busca un ropaje con qu\u00e9 cubrir al rebelde, qui\u00e9n con desd\u00e9n ostenta las marcas de lo imprevisto y lo inconsistente, lo fuera de lugar.<\/p>\n<p>Lo imprevisto se retira en la acci\u00f3n editorial, lo provisional que es ese tanteo de la transcripci\u00f3n (cf. La transcripci\u00f3n no autorizada &gt;&gt;<\/p>\n<p>http:\/\/transcripcionplastica.blogspot.com\/2006\/02\/la-transcripcin-noautorizada.html) El recto discurso nos hace pensar en un lenguaje descartable e intercambiable, completamente separado de la experiencia de su comienzo. La edici\u00f3n pone fin al ejercicio de la transcripci\u00f3n, recompone el desorden, resit\u00faa al extranjero a qui\u00e9n, a oscuras, oculta en la trastienda del arte.<\/p>\n<p><strong>II. Notas preparatorias al momento descriptivo de la transcripci\u00f3n, tomadas a partir de la observaci\u00f3n de las transcripciones realizadas por Pablo Batelli entre los a\u00f1os 2006-2012<\/strong><\/p>\n<p>1. La transcripci\u00f3n tiene el car\u00e1cter de un texto p\u00f3stumo; sellado a toda ley editorial, habr\u00e1 de seguir el curso de una voluntad testamentaria, la de una voz que, guardada por efecto de la reproductibilidad para las instancias de la ley, es sustra\u00edda por un testigo al que llamaremos transcriptor (cf. transcripci\u00f3n Jos\u00e9 Luis Brea, http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2012\/04\/joseluis-brea-nonsite-dossier-1.html)<\/p>\n<p>2. La transcripci\u00f3n parte de una voz que previamente ha sido guardada para efectos de reproductibilidad y que luego ha de ser vertida en un cuerpo de escritura. El transcriptor incita el tr\u00e1nsito libre de esa voz; es su m\u00e9dium en tanto que activa ese cuerpo de escritura, al margen de toda ley.<\/p>\n<p>3. El transcriptor es el garante de una voz que no tendr\u00e1 lugar ante las instancias de la ley.<\/p>\n<p>4. Nadie que sepa de la transcripci\u00f3n es realmente transcribible. El ser testigo no es un acuerdo previo con los hechos.<\/p>\n<p>5. Debemos creerle al transcriptor en su fidelidad a la voz, en su retirarse ante la voz que acontece. Pero esa creencia es demostrable s\u00f3lo por efectos de la reproductibilidad. Se trata, pues, de un testigo nuevo, el de la reproductibilidad.<\/p>\n<p>6. Nadie habla como escribe a menos que su voz acontezca ella misma como transcripci\u00f3n de un texto anterior. Toda habla parece remitir siempre a algo anterior. La transcripci\u00f3n es tambi\u00e9n un remitirse.<\/p>\n<p>7. El transcriptor transmite fielmente, literalmente, lo que ha escuchado. Es un amanuense de una ley previa a la ley. Recibe la palabra y la vierte en la letra. Anota lo que escucha. Es un copista.<\/p>\n<p>8. La transcripci\u00f3n da testimonio de una voz que tuvo lugar de una determinada manera; ella cobija la voz y sus circunstancias.<\/p>\n<p>9. La transcripci\u00f3n parece querer negar la traducci\u00f3n que es toda ley de escritura y de lectura. Parece querer detener toda transposici\u00f3n de la voz, todo traslado, todo derroche de escritura.<\/p>\n<p>10. El transcriptor es el t\u00fa de un di\u00e1logo que no tiene lugar: una conversaci\u00f3n radical en que el t\u00fa se omite para ser la plenitud de la voz.<\/p>\n<p>11. La transcripci\u00f3n abre en la escritura todo el espacio de la palabra, y con la palabra el de la persona; sin lugar para s\u00ed, sin lugar a la ley, es un desaf\u00edo a la historizaci\u00f3n de lo dicho (cf. Heidegger, \u00bfQu\u00e9 es metaf\u00edsica? y luego Derrida, La deconstrucci\u00f3n en las fronteras de la filosof\u00eda), a cualquier estilizaci\u00f3n: el transcriptor desmonta de antemano cualquier retoque editorial, haci\u00e9ndolo imposible. La transcripci\u00f3n destruye esa posibilidad de transformar el decir en imperio ret\u00f3rico (Cf. Perelman, El Imperio Ret\u00f3rico). El transcriptor vela lo dicho originalmente haciendo posible esa primera apertura del decir que a veces, quiz\u00e1, es puro balbuceo. Esta vigilancia del transcriptor hace patente la irrupci\u00f3n editorial como sometimiento de lo original que borra toda constancia de las procedencias. En su origen, la voz expuesta nos toca fr\u00e1gilmente (cf. Zizek, El Fr\u00e1gil Absoluto) en el instante, pero esas huellas del tocar de la voz se transforman en discurso, en recto decir, con la ley.<\/p>\n<p>12. Como destrucci\u00f3n de la ley, la transcripci\u00f3n es un apropiarse de la voz, del origen, esto es lo que habr\u00eda tenido lugar si a cambio de esta transcripci\u00f3n no se interpusiera el texto editado, esta sombra de texto que fantasmalmente transpone el texto original que cre\u00edmos o\u00edr. Sin embargo, el texto transpuesto<\/p>\n<p>es lo que queda. La trascripci\u00f3n es tan s\u00f3lo una provisionalidad, algo de lo<\/p>\n<p>que podemos prescindir.<\/p>\n<p>13. Toda cr\u00edtica, como correcci\u00f3n editorial, elimina la posibilidad de una correspondencia con lo que o\u00edmos o cre\u00edmos o\u00edr, as\u00ed como con lo que creemos ver y leer. Elimina nuestro di\u00e1logo con eso que o\u00edmos o leemos o vemos, e instituye un discurso. Ordena un sentido que prescinde del fr\u00e1gil darse de la contingencia de eso ante nosotros, quiz\u00e1 lo que llamamos \u201cobra\u201d. En ese discurso desaparece la persona ante el imponerse de un estereotipo de sentido que movilizar\u00e1 los clich\u00e9s de la \u00e9poca de ese aparato editorial. La intermediaci\u00f3n del lector parece necesitar de su propia borradura por dar testimonio de esa fragilidad.<\/p>\n<p>14. Al editorializarse perdemos el asombro de esa apertura. Sin embargo sabemos de la transgresi\u00f3n que ocurre con ese acontecimiento cuando podemos leer efectivamente aquello que o\u00edmos pero que ya no recordamos. Como cuando vemos una fotograf\u00eda y tiene lugar el regreso a ese instante que cre\u00edmos perdido. Decantada en el texto, la apertura todav\u00eda es anterior a mi necesidad de destrucci\u00f3n, de apropiaci\u00f3n. Puedo todav\u00eda presenciar el asombro antes de la historizaci\u00f3n. Existen huellas de ese asombro, signos que el transcriptor reproduce al interponerse en el movimiento discursivo registrando esos titubeos.<\/p>\n<p>15. La transcripci\u00f3n se entendi\u00f3 siempre desde la idea de edici\u00f3n editorial y de montaje cinematogr\u00e1fico. Pablo Batelli hace una transcripci\u00f3n con la idea del Tribunal de justicia donde se impone la literalidad sobre el absurdo. Ayer le dije a Pablo que transcribir esas conversaciones era una fuga consciente, una especie de suicidio creativo -como los cientos de escritos de Andr\u00e9s Caicedo sobre pel\u00edculas que ya nadie recuerda, o es in\u00fatil recordar, escritos a cambio de novelas por escribir, pero que fue aplazando deliberadamente-. En el casino del teclear, dejar pasar el tiempo para adormecerse en ese sopor del nada en qu\u00e9 pensar, soltando el autom\u00e1tico mientras la p\u00e1gina se llena de tinta. Un surrealismo salvaje del artista sin futuro, condenado a la apat\u00eda de un pueblo miserable.<\/p>\n<p>16. En una pel\u00edcula, el proceso de escritura del gui\u00f3n termina con el final de la producci\u00f3n y s\u00f3lo puede leerse en la transcripci\u00f3n. La transcripci\u00f3n de la pel\u00edcula es el gui\u00f3n verdadero y subsume al gui\u00f3n preexistente antes del rodaje. S\u00f3lo en un proceso de transcripci\u00f3n y cotejamiento aparece el gui\u00f3n verdadero. Lo que se tiene al comienzo del rodaje es tan s\u00f3lo una aproximaci\u00f3n; s\u00f3lo con la transcripci\u00f3n de la pel\u00edcula emerge el texto definitivo, lo dem\u00e1s es como una conversaci\u00f3n editada. Es necesario por lo tanto el cotejamiento entre el gui\u00f3n inicial y la transcripci\u00f3n de la pel\u00edcula. Lo que salta a la vista es lo que se ha suprimido en el rodaje. La transcripci\u00f3n de una conferencia, por ejemplo, tambi\u00e9n nos env\u00eda al texto real, y no a la ilusi\u00f3n creada por ese mismo texto luego del proceso de edici\u00f3n. \u201cPuesto que estos guiones han sido preparados antes de comenzar las tomas, contienen secuencias y di\u00e1logos que no aparecen en las pel\u00edculas terminadas; Bergman ha suprimido parte del texto para que los argumentos publicados concuerden con las pel\u00edculas\u201d (Bergman. Cuatro Obras. Simon and Schuster, N. York, 1960.)<\/p>\n<p>Todo esto apunta al tema complejo de las revisiones y de los textos definitivos, as\u00ed como tal vez tambi\u00e9n a la negativa de un copista (cf. Bartleby, Herman Melville) a seguir los sucesivos cotejamientos que alterar\u00edan su transcripci\u00f3n, su escritura, en el sentido en que cualquier leve desliz en la transcripci\u00f3n ser\u00eda detectado y dejar\u00eda suprimida toda huella posible de su paso por el texto. El cotejamiento borra al transcriptor: elimina el desliz de un error, su huella cada vez m\u00e1s invisible por obra de los sucesivos cotejamientos impuestos a sus copias como correcci\u00f3n de pruebas. La transcripci\u00f3n y el cotejamiento son dos situaciones diferentes: la acci\u00f3n de cotejar la copia y el original borra toda evidencia del copista.<\/p>\n<p>17. Hacer hablar a lo ya muerto, por ejemplo los textos de una sentencia de muerte. Literatura muerta.<\/p>\n<p>18. Transcribo el \u201cNocturno\u201d y revivo la emoci\u00f3n de Silva.<\/p>\n<p>19. La man\u00eda del transcriptor: dejar de traducir y transponer y sin darse cuenta transcribir de un lenguaje a otro. Escritura en directo sin gesto interpretativo.<\/p>\n<p>20. La transcripci\u00f3n corresponde al arte en la \u00e9poca de la Gran Esterilidad, presagiada por artistas e intelectuales de fines del S. XIX y comienzos del XX.<\/p>\n<p>21. Podr\u00eda pensarse en una obra que se niega a la edici\u00f3n, a la premiaci\u00f3n, a la publicaci\u00f3n, a la publicitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>22. La transcripci\u00f3n de una entrevista, por ejemplo, suscita el tiempo real en el sentido de no suprimir ning\u00fan elemento excesivo o alguno que podr\u00eda parecer superfluo. Se parece m\u00e1s a la literatura. Editada, es como el escritor y su manual de estilo.<\/p>\n<p>23. Acci\u00f3n silenciosa no visible, gestaci\u00f3n absoluta. El nombre del copista desaparece. Entrega del cuerpo de escritura: Bartleby, dador de s\u00ed.<\/p>\n<p>24. Toda escritura es un sistema provisional.<\/p>\n<p>25. El copista revisa reiteradamente sin que por el momento quede ninguna huella suya.<\/p>\n<p>26. El \u2018preferir\u00eda\u2019 (cf. Bartleby) que encarna la transcripci\u00f3n ya no es optativo: subraya el acto de fe y la p\u00e9rdida de libertad. Eliminada lo posibilidad de escoger en un mundo sin libertad, s\u00f3lo queda el registro invisible de un acto de fe en el acto de transcripci\u00f3n de una experiencia anterior, donde la libertad es a su vez un acto de fe, en la medida en que remitir\u00eda a la cadena del tiempo, a todos los antecedentes de un alguien que se remite a la supuesta originalidad de la experiencia. Tener que dar prueba es anular el acto de fe y por lo tanto la respuesta negativa del copista. La prueba es la constataci\u00f3n de la cesaci\u00f3n de la confianza en el copista.<\/p>\n<p>27. La transcripci\u00f3n no es una obra; es el estado l\u00edmite en que se sit\u00faa aquel que se ha puesto al margen, el copista. \u00bfQui\u00e9n expropiar\u00eda esta no-voz del copista que ya s\u00f3lo habla por obra de otro?<\/p>\n<p>28. Arte por correo, Paul Auster.<\/p>\n<p>29. Lo que muestra la transcripci\u00f3n, posible s\u00f3lo por la reproductibilidad es una escena monstruosa, lo inaudito de un discurso. La edici\u00f3n suprime al monstruo.<\/p>\n<p>30. \u00bfY si toda la experiencia de creaci\u00f3n apareciera s\u00f3lo mediada por la transcripci\u00f3n? El transcriptor ser\u00eda el mediador de un autor imposible. Cuando el autor deja de ser necesario, hablar \u201cde\u201d se transforma en transcribir \u201ca\u201d. La voz del transcriptor es omitida por el ejercicio de transcribir otra voz: es la omisi\u00f3n definitiva de las comillas porque toda su escritura es una cita. La \u00e9poca del citar de la cita, del imperativo de la cita, da lugar a la \u00e9poca de la transcripci\u00f3n: pasamos del autor que cita (as\u00ed nace el ensayo en Montaigne) al autor transcriptor, el amanuense (Bartleby). S\u00f3lo el transcriptor puede dar prueba de su escritura en la medida en que el cotejamiento lo suprime. Con la cita doy prueba de otro.<\/p>\n<p>31. \u201cCotejar, confrontar una cosa con otra u otras, compararlas teni\u00e9ndolas a la vista. Cotejo de letras, prueba pericial que se practica cuando no se reconoce o niega la autenticidad de un documento privado presentado en un juicio\u201d (Diccionario de la Lengua espa\u00f1ola, RAE. Decimonovena edici\u00f3n, 1970). Bartleby insiste en querer quedarse detr\u00e1s de su mampara.<\/p>\n<p>32. Cotejar equivale a aplicar la ley. El amanuense se niega a cotejar, se queda en lo sin ley: perece contra el muro de la c\u00e1rcel luego de haberse negado al alimento.<\/p>\n<p>33. Bartleby es pr\u00e1cticamente indiscernible en la cadena de cotejamientos sucesivos.<\/p>\n<p>34. -Pablo, veo una interesante relaci\u00f3n entre El Libro de Los Pasajes de Walter Benjamin y las transcripciones. Un libro que ya no dice sino que muestra. As\u00ed la cita ya no es cita sino montaje. Entonces la transcripci\u00f3n termina siendo una forma de escritura. \u00bfDe qu\u00e9 otra forma mostrar lo que en realidad sucede en una \u00e9poca a la que cada vez le es m\u00e1s esquivo el pensar? Y al citar, dice Benjamin, esta nueva forma de citar no es una apropiaci\u00f3n sino un empleo. Empleo del desecho, dice. Y, sin embargo, transcribiendo todos esos desechos de los que el proceso de edici\u00f3n prescinde es donde efectivamente vislumbramos ese imposible pensarse de nuestra \u00e9poca. Lo que la transcripci\u00f3n har\u00eda, en esa escena cuasi fantasmal que inaugura, es deshabitar -desnarcotizar, dice Benjamin- esa zona que cre\u00edamos nos dec\u00eda algo (la edici\u00f3n) y plantarnos sin transici\u00f3n, sin cortinaje, en esa monstruosidad que efectivamente es el acontecer. Quiz\u00e1 hemos llegado a una \u00e9poca en que no podemos sino mostrar con el dedo (del transcriptor) lo que acontece. Nada se dice. Nada se piensa -es eso expl\u00edcitamente, lo que nos horroriza de la transcripci\u00f3n. El transcriptor es el desencantador del mundo.<\/p>\n<p>35. La transcripci\u00f3n es una versi\u00f3n: aclaramos que sin cotejamientos previos pueden existir errores de transcripci\u00f3n.<\/p>\n<p>36. Me pierdo del texto por instantes, mi atenci\u00f3n divaga en mundos paralelos que despiertan por el contacto con las letras. R\u00edtmicamente paso del ojo al texto, del texto al ojo; la cabeza va de izquierda a derecha, el ojo, la mano. De izquierda a derecha recorremos cada letra de la transcripci\u00f3n en la hoja en blanco.<\/p>\n<p>37. La transcripci\u00f3n editorial se escribe despu\u00e9s de los hechos: es una correcci\u00f3n de estilo, as\u00ed se llama el querer despejar esa mara\u00f1a de los hechos en un discurso coherente y claro.<\/p>\n<p>38. La transcripci\u00f3n es la \u00e9poca de un olvido; Nietzsche, \u201cHe olvidado mi paraguas\u201d. (cf., Derrida, Espolones y Heidegger, Sobre la cuesti\u00f3n del ser)<\/p>\n<p>39. Pierre Menard (cf. Borges, Ficciones) se resiste a pensar en que su Quijote sea una alegor\u00eda del Quijote real (Cf. Cervantes). \u00bfPuede ser que lo que creamos literal sea otra vez una alegor\u00eda? (cf. El transcriptor como Pierre Menard &gt;&gt; http:\/\/transcripcionplastica.blogspot.com\/2007\/07\/pierremenard-autor-del-quijote.html).<\/p>\n<p>40. La p\u00e9rdida del copista; en internet la interface borra el registro de la digitaci\u00f3n. De momento los textos transcritos parecieran depender de su<\/p>\n<p>interface artificial pues se suprime toda remisi\u00f3n a lo humano como sucede en el<\/p>\n<p>cotejamiento. Aqu\u00ed la interface es el equivalente de la ley editorial.<\/p>\n<p>41. Puerilmente, la transcripci\u00f3n parece remitir al amor. (cf. Bartleby y Zizek, El Fr\u00e1gil Absoluto).<\/p>\n<p>42. \u00bfY si ese ser consistiera \u00fanicamente en el trabajar? As\u00ed Bartleby antes de su ca\u00edda.<\/p>\n<p>43. Bartleby es inconsistente, a-relacional. Un no-nada. Abandonado como Job, sin espera posible, suplica no haber nacido.<\/p>\n<p>44. Se constata al leer, al escribir. Pasajes, m\u00e9diums de la ejecuci\u00f3n del suceder.<\/p>\n<p>45. Inconsistencia, un m\u00e1s all\u00e1 del pensar substancial. Bartleby y la transcripci\u00f3n.<\/p>\n<p>46. El trabajo es la relaci\u00f3n en s\u00ed en nuestra \u00e9poca. Sin trabajo, desaparece la relaci\u00f3n y aparecen seres fantasmales como Bartleby.<\/p>\n<p>47. La aventura del autor es equivalente en significado a la Historia de Dios. Esa historia podr\u00eda escribirse.<\/p>\n<p>48. No hay Bartleby, s\u00f3lo hay transcripci\u00f3n. Rota la transcripci\u00f3n, no hay nadie a quien invocar. En realidad nunca hubo nadie: el juego de Ulises.<\/p>\n<p>49. Bartleby es un ser inconsistente, aquel que ha dado el paso a la liberaci\u00f3n de la relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>50. Bartleby fue llamado a retomarse en el cotejamiento &#8211; justo \u00e9l, que era un puro abandonarse a las fuerzas transcriptoras.<\/p>\n<p>51. Hemos creado una Historia de nuestra ficcionaria consistencia. En esa historia la consistencia recibe varios nombres.<\/p>\n<p>52. En la traducci\u00f3n debemos aceptar el tiempo introducido y hacer como si fuera el tiempo original.<\/p>\n<p>53. La transcripci\u00f3n evita el an\u00e1lisis. Se trata de ese tempo llevado a la escritura, que en el an\u00e1lisis de ninguna manera sobrevive, porque si editamos la conversaci\u00f3n nunca podr\u00edamos saber en realidad de qu\u00e9 se habl\u00f3.<\/p>\n<p>54. La transcripci\u00f3n consiste en ser capaz de capturar toda la conversaci\u00f3n. Para eso se requiere una notaci\u00f3n precisa y la habilidad de hacerla corresponder.<\/p>\n<p>55. El transcriptor ha encontrado su expresi\u00f3n, se inscribe sigilosamente en los signos que dispone de una cierta manera. Despu\u00e9s, se niega a corregirlos.<\/p>\n<p>56. El pretendido orden editorial es el despedazamiento de la palabra.<\/p>\n<p>57. Se ha hecho de la conversaci\u00f3n una obra al transcribirla.<\/p>\n<p>58. \u00bfCu\u00e1l es el l\u00edmite del transcriptor? Su poder de desenmascaramiento del habla.<\/p>\n<p>59. Teatralizar la charla, transcribirla, hacerse m\u00e9dium, vigilar cualquier intromisi\u00f3n editorial.<\/p>\n<p>60. La transcripci\u00f3n es un poder que captura lo dicho en la medida en que esa captura revela un poder mayor, la edici\u00f3n.<\/p>\n<p>61. Prescindir del hecho art\u00edstico.<\/p>\n<p>62. La ley editorial es s\u00f3lo una ley, no es la verdad.<\/p>\n<p>63. La ciencia editorial nos hace pensar que la ley es la verdad.<\/p>\n<p>64. No hay deliberaci\u00f3n en el \u201cpreferir\u00eda\u201d de Bartleby.<\/p>\n<p>Enlaces a las transcripciones<\/p>\n<p>\u00cdndice de enlaces a las transcripciones en Teatro Cr\u00edtico:<\/p>\n<p>2006-08-31: La tradici\u00f3n de disentir (Gloria Zea).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2006\/08\/la-tradicin-de-disentir.html . Audio: internet.<\/p>\n<p>2006-09-06: DIY: descripci\u00f3n de Juan Mej\u00eda por Juan Mej\u00eda (Juan Mej\u00eda).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2006\/09\/diy-descripcion-de-juan-meja-por-juan.html . Audio: captura presencial delegada.<\/p>\n<p>2006-10-13: Kuitca sin colch\u00f3n (Guillermo kuitca, Sonia Becce, Jos\u00e9 Roca).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2006\/10\/kuitca-sin-colchn-transcripcin.html . Audio: captura presencial directa.<\/p>\n<p>2006-10-30: Lugar a Dudas: Oscar Mu\u00f1oz (Oscar Mu\u00f1oz).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2006\/10\/lugar-dudas-oscar-muoz.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2006-11-08: Buenas tardes, soy Raimond Chaves (Raimond Chaves, Jaime Iregui).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2006\/11\/buenas-tardes-soy-raimond-chaves.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2007-02-18: La instituci\u00f3n por grados (Guillermo Vanegas).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2007\/02\/la-escuela-del-resentimiento.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2007-05-24:<\/p>\n<p>Si la modernidad es nuestra antig\u00fcedad, el arte contempor\u00e1neo es nuestra modernidad<\/p>\n<p>(Jorge Luis Vaca, Natalia S\u00e1nchez, Gina Capella).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2007\/05\/transcripcin-del-texto-y-audio-lo.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2007-09-14: \u00bfCiudadanos o artistas asociados a la curadur\u00eda del Estado? (Excusa2 Print System).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2007\/09\/libertad-de-expresin-o-la-ciudad-como.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2007-09-17: Conversaciones entre Claudia D\u00edaz y Pablo Batelli entre la cocina<\/p>\n<p>II: Hilaridad y educaci\u00f3n (Claudia D\u00edaz-Pablo Batelli).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2007\/10\/conversaciones-entre-claudia-daz-y.html . Audio: captura presencial directa.<\/p>\n<p>2007-11-20: Estado del arte (Carlos Medell\u00edn).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2007\/11\/el-estado-promueve-el-arte-que-le.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2007-11-30: Transcripciones de Papel \u2013 transcripci\u00f3n de la sesi\u00f3n de preguntas (Luis Ospina).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2007\/11\/transcripciones-de-papel.html . Audio: captura presencial directa.<\/p>\n<p>2007-12-13: La renuncia a la consistencia (Claudia D\u00edaz).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2007\/12\/la-renuncia-la-consistencia.html . Audio: captura presencial directa.<\/p>\n<p>2008-01-10: El rector tiene algo que contar: El diablo y su diab\u00f3lico opuesto 1\/2 (Fernando Isaza).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2008\/01\/el-rector-tiene-algo-que-contar-el.html . Audio: captura presencial directa.<\/p>\n<p>2008-01-10: El rector tiene algo que contar: El diablo y su diab\u00f3lico opuesto 2\/2 (Luis Ospina).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2008\/01\/el-rector-tiene-algo-que-contar-el_10.html . Audio: captura presencial directa.<\/p>\n<p>2008-01-10: De esferap\u00fablica a Doris Salcedo y viceviceversa (Jaime Iregui).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2008\/01\/de-esfera-pblica-doris-salcedo-y.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2008-09-12: Sputnik (Pablo Batelli, Jorge Villacorta, Guillermo Vanegas, V\u00edctor Albarrac\u00edn, Carlos Salazar, Luis Hernando Giraldo, V\u00edctor Laignelet).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2008\/09\/sputnik.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2008-11-11: Doctor Godofredo C\u00ednico Caspa (Jaime Garz\u00f3n).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2008\/11\/godofredo-cinico-caspa-en-memoria.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2010-02-23: Primera parte de la transcripci\u00f3n del foro del 2 de febrero en la ASAB sobre el caso de Nicol\u00e1s Castro y la libertad de expresi\u00f3n (V\u00edctor Laignelet).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2010\/02\/primera-parte-de-la-transcripcion-del.html . Audio: captura presencial directa.<\/p>\n<p>2010-03-02: Segunda parte de la transcripci\u00f3n del foro del 2 de febrero en la ASAB sobre el caso de Nicol\u00e1s Castro y la libertad de expresi\u00f3n (Jorge Pe\u00f1uela, V\u00edctor Laignelet, Ricardo Lambuley, Marta Bustos, Jos\u00e9 Gregorio Hern\u00e1ndez, Guillermo Hoyos).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2010\/03\/segunda-parte-de-la-transcripcion-del-2.html . Audio: captura presencial directa.<\/p>\n<p>2010-09-01: Sillon8: Jaime Cer\u00f3n \u2013 Franklin Aguirre (Alien vs Predator) (Jaime Cer\u00f3n, Franklin Aguirre).<\/p>\n<p>URL. http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2010\/08\/sillon8-jaime-ceron-frankin-aguirre.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2010-09-18:<\/p>\n<p>Carlos Salas: \u201c\u2026 una alusi\u00f3n a, a un concepto de que la pintura se encuentra enferma\u2026\u201d<\/p>\n<p>(Carlos Salas).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2010\/09\/carlos-salas-una-alusion-a-un-concepto.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2011-02-24: Escribir lo que se oye y no hablar como se escribe (Jes\u00fas Mart\u00edn Barbero).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2011\/02\/escribir-como-se-oye-y-no-hablar-como.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2011-06-13: Una conversaci\u00f3n entre Carlos Salazar y Mauricio Cruz (Carlos Salazar, Mauricio Cruz).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2011\/06\/conversacion-entre-carlos-salazar-y.html . Audio: Captura directa por Mauricio Cruz.<\/p>\n<p>2011-11-22: La obra no es el lugar del pensamiento sino del encuentro y del consenso social (Danilo Due\u00f1as).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2011\/11\/la-obra-no-es-el-lugar-del-pensamiento.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>2012-04-09: Jos\u00e9 Luis Brea \u2013 Nonsite (Dossier 1\/Cr\u00edtica\/2010-09-03) (Jos\u00e9 Luis Brea).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/teatrocritico.blogspot.com\/2012\/04\/jose-luis-brea-nonsite-dossier-1.html . Audio: la red.<\/p>\n<p>Indice de enlaces a transcripciones, registros y comentarios en Transcripciones:<\/p>\n<p>2005-01-26: Conversaciones entre Claudia D\u00edaz y Pablo Batelli entre la cocina. (Pablo Batelli, Claudia D\u00edaz).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcionplastica.blogspot.com\/2005\/01\/conversaciones-entre-claudia-daz-y.html . Audio: captura presencial directa.<\/p>\n<p>2006-02-19: Jornada de reflexi\u00f3n sobre lo pict\u00f3rico \u2013 sesi\u00f3n de preguntas (Jos\u00e9 Roca, Carlos Salazar, Jaime Franco, Luis Luna).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcionplastica.blogspot.com\/2006\/02\/jornada-de-reflexin-sobre-lo-pictrico.html . Audio: captura presencial directa.<\/p>\n<p>2006-02-22: La transcripci\u00f3n no autorizada (comentarios al asunto editorial, Pablo Batelli en r\u00e9plica a Jos\u00e9 Roca).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcionplastica.blogspot.com\/2006\/02\/la-transcripcin-no-autorizada.html .<\/p>\n<p>2006-02-21: De Carlos Salazar-sobre el rigor de Batelli (r\u00e9plica de Carlos Salazar a Pablo Batelli).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcionplastica.blogspot.com\/2006\/02\/de-carlos-salazar-sobre-el-rigor-de.html .<\/p>\n<p>2006-02-24: Audios en archive.org (para cotejamiento texto\/audio) v\u00eda Alejo Duque (por verificar).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/archive.org\/details\/lo_pictorico.<\/p>\n<p>2006-03-19: El transcriptor como Pierre Menard (video de registro del copista como autor duplicado de un texto de Jorge Luis Borges).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcionplastica.blogspot.com\/2007\/07\/el-transcriptor-como-pierre-menard_29.html .<\/p>\n<p>2007-03-08: Pasajes (comentario por Claudia D\u00edaz).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcionplastica.blogspot.com\/2007\/03\/transcribir-pasajes.html .<\/p>\n<p>2007-07-31: transcripci\u00f3n y cotejamiento (observaciones por Pablo Batelli).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcionplastica.blogspot.com\/2007\/07\/transcripcin-y-cotejamiento.html .<\/p>\n<p>\u00cdndice de enlaces a transcripciones en Pantalla Scroll:<\/p>\n<p>2005-11-02: Foro sobre \u201cLa Sierra\u201d (Sergio Fajardo, Dar\u00edo Fernando Pati\u00f1o, Luis Eduardo Garz\u00f3n, Alejandro Santos).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2005\/11\/1-foro-sobre-la-sierra-transcripcin.html . Audio: televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>2005-11-07: Foro sobre \u201cLas Voces del Fuego\u201d (Carlos Medell\u00edn, Dar\u00edo Fernando Pati\u00f1o, Gustavo Petro, Alejandro Santos).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2005\/11\/2-foro-sobre-las-voces-del-fuego.html . Audio: televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>2006-03-09: Simulacro electoral CM&amp; (Programa institucional CM&amp;).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2006\/03\/3-simulacro-electoral-de-cm.html . Audio: televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>2006-04-18: El secuestro de Ingrid Betancourt (Ingrid Betancourt).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2006\/04\/4-el-secuestro-de-ingrid-betancourt.html . Audio: televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>2006-05-16: Foro presidencial Colombia 2006 (Antanas Mockus, Alvaro Leyva, Horacio Serpa, Carlos Gaviria, Dar\u00edo Fernando Pati\u00f1o, Angela Patricia Janiot).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2006\/05\/5-foro-presidencial-colombia-2006.html . Audio: televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>2007-08-07: Ferr\u00e1n Adria \/ Anthony Bourdain: La memoria del gusto (Anthony Bourdain, Ferr\u00e1n Adria).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2007\/08\/6-ferrn-adria-la-memoria-del-gusto.html . Audio: televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>2007-08-18: Cort\u00e1zar: pol\u00edtica, arte y profesionalizaci\u00f3n (Julio Cort\u00e1zar).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2007\/08\/cortzar-poltica-arte-y.html . Audio: televisi\u00f3n. 2008-08-28: Escenario (CNN) (CNN institucional).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2008\/08\/8escenario.html . Audio: televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>2009-01-29: Verdaderos falsos positivos: Hollman Morris (Hollman Morris).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2009\/01\/hollman-morris.html . Audio: televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>2009-01-18: Tierra de Abundancia: Wim Wenders (Win Wenders).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2009\/02\/tierra-de-abundancia-wim-wenders.html . Audio: televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>2009-04-22: Y con un click! (CNN institucional).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2009\/04\/11-y-con-un-click.html . Audio: televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>2009-05-09: Equivocadas premisas equivocadas (Luis Guillermo Plata).<\/p>\n<p>URL: http:\/\/transcripcion.blogspot.com\/2009\/05\/equivocadas-premisas-equivocadas.html . Audio: televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Bruno S<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 abril del a\u00f1o 2012; en agradecimiento a Margot y a Piedad, por quienes he podido escribir estas l\u00edneas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"La Sustracci\u00f3n, Pablo Batelli el artista como transcriptor -la trastienda del espacio del arte- Una de dos cosas tendr\u00e1n que ocurrir ahora. 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