{"id":125,"date":"2012-05-29T15:47:04","date_gmt":"2012-05-29T15:47:04","guid":{"rendered":"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?p=125"},"modified":"2013-03-22T05:25:11","modified_gmt":"2013-03-22T05:25:11","slug":"la-vida-profana-y-su-memoria-laura-mendinueta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?p=125","title":{"rendered":"LA VIDA PROFANA Y SU MEMORIA"},"content":{"rendered":"<p>Laura Mendinueta<\/p>\n<h5>ganador<\/h5>\n<h5>Ensayo breve<\/h5>\n<div>\n<h2>LA VIDA PROFANA Y SU MEMORIA. UNA LECTURA DE LA OBRA CASA VIUDA DE DORIS SALCEDO<\/h2>\n<div>\n<h3>Lauren Mendinueta<\/h3>\n<p>ganador<\/p>\n<div>\n<h4>ensayo breve<\/h4>\n<p>La casa enviud\u00f3 en silencio. Donde antes bull\u00eda la vida hoy reina la decrepitud de los sepulcros habitados. En la sala, a pesar del vac\u00edo, una mecedora un tanto destartalada oscila con el viento. No s\u00e9 por qu\u00e9, pero imagino que alguna vez fue el regalo de un padre a su hija reci\u00e9n parida. O que quiz\u00e1s sirvi\u00f3 de juguete a los ni\u00f1os peque\u00f1os de la casa que acostumbraban balancearse en su estructura de madera fantaseando aventuras a lomo de caballo. La mecedora, como la casa misma, tambi\u00e9n terminar\u00e1 por sucumbir a la maligna tiran\u00eda del silencio. La miro y no puedo evitar un estremecimiento.<\/p>\n<p>La que en otro tiempo fuera una edificaci\u00f3n digna, hoy es un despojo. Esta casa, como el resto del pueblo, fue forzada al abandono, nada le queda, ni techo ni ventanas ni puertas. Es como un cad\u00e1ver profanado, imposible de recoger, demasiado grande para ser sepultado. La intimidad que ventanas y puertas proteg\u00edan se rompi\u00f3, lo que antes fue privado hoy es p\u00fablico testimonio del miedo. La violencia, c\u00ednica perpetradora, viol\u00f3 el espacio sagrado del hogar. \u00bfSer\u00e1 por pudor que el persistente verde de las malas hierbas se empe\u00f1a en trag\u00e1rselo todo?<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?attachment_id=202\" rel=\"attachment wp-att-202\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" title=\"PNC VII-F-C-LA VIDA PROFANA Y SU MEMORIA UNA LECTURA DE LA OBRA CASA VIUDA DE DORIS SALCEDO-Laura Mendinueta_img_2\" src=\"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/wp-content\/uploads\/PNC-VII-F-C-LA-VIDA-PROFANA-Y-SU-MEMORIA-UNA-LECTURA-DE-LA-OBRA-CASA-VIUDA-DE-DORIS-SALCEDO-Laura-Mendinueta_img_2.jpg\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>Casa viuda, pienso al contemplar las paredes agrietadas, que se mantiene en pie casi por milagro. Casa viuda como la que la artista pl\u00e1stica Doris Salcedo recre\u00f3 ensu instalaci\u00f3n del mismo nombre a principio de los noventas<sup>1<\/sup>. El arte, pienso frente a la evidencia, posee el terrible don de la anticipaci\u00f3n. Mientras ella expon\u00eda su trabajo en la White Cube Gallery de Londres en 1995, nada extraordinario pasaba a\u00fan en Las Palmas, Bol\u00edvar. La gente no se sent\u00eda especialmente amenazada: nac\u00eda, crec\u00eda, se reproduc\u00eda y al final encontraba la muerte en su lecho. En esa \u00e9poca, esta casa que hoy contemplo con pena, estaba habitada. Todo lo que en ella exist\u00eda, u ocurr\u00eda, pertenec\u00eda a sus due\u00f1os. Era una casa llena de historias y de vida. Pero el sosiego no dur\u00f3 para siempre. A finales de los noventas, se consolid\u00f3 el control paramilitar en la zona y sus v\u00edctimas empezaron a formar parte de la cotidianidad<sup>2<\/sup>. Los velorios prematuros se hicieron corrientes. Nadie estaba a salvo. El golpe final lo dieron las AUC asaltando el pueblo el 28 de septiembre de 1999<sup>3<\/sup>. Murieron cuatro vecinos y la tragedia terminar\u00eda por expulsar al pueblo entero. En Las Palmas habitaban casi cinco mil personas. Hoy, los re-tornados no pasan de cien. La escuela que un d\u00eda tuvo cuatrocientos cincuenta ni\u00f1os apenas recibe una media docena.<\/p>\n<p>La obra Casa viuda de Doris Salcedo, sin hablar directamente de este caso \u2014no es necesario, pues a la instalaci\u00f3n la actualiza la realidad\u2014, dialoga con presentes y ausentes. Ella pareciera darles voz, como se la ha dado a otras miles de tragedias colombianas que pasan, en la mayor\u00eda de los casos, inadvertidas. Cada masacre, cada desplazamiento sepulta un drama anterior. \u00bfAcaso habremos contra\u00eddo los colombianos la enfermedad del insomnio de la que habla Cien a\u00f1os de soledad, sucumbiendo, sin percatarnos, a la p\u00e9rdida de la memoria? Quiz\u00e1, pero no es una situaci\u00f3n sin remedio.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s interesante en el caso de Doris Salcedo es su aparente distanciamiento de la obra creada: \u201cNo ocupo el centro de mi trabajo, porque a m\u00ed, como artista, no me est\u00e1 ocurriendo nada significativo: los eventos significativos que definen nuestro marco social y cultural le est\u00e1n sucediendo a otras personas\u201d, enfatiza. Sus palabras recuerdan un fragmento del poema \u201cR\u00e9quiem\u201d de Anna Ajm\u00e1tova<sup>4<\/sup>:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>No, no soy yo, es otra la que sufre. Yo no podr\u00eda. Que ensombrezcan lo ocurrido negros velos y retiren los faroles\u2026 Noche.<\/em><\/p>\n<p>No es para nada casual que en los \u00faltimos a\u00f1os la artista pl\u00e1stica haya adelantado un interesante trabajo de campo. Son frecuentes sus traslados hasta los m\u00e1s diversos escenarios de la violencia colombiana para dialogar cara a cara con los sobrevivientes e interactuar con los objetos que pertenec\u00edan a las v\u00edctimas. Ella se hace a un lado con humildad para permitir que su obra hable por los otros ya sea asesinados o desaparecidos, viudas o hu\u00e9rfanos, o todos ellos entrelazados en un coro estremecedor. El mensaje es n\u00edtido; Salcedo consigue romper el silencio, lo inanimado habla con elocuencia de sus due\u00f1os.<\/p>\n<p>Su obra, a pesar de los temas que aborda, escapa del car\u00e1cter panfletario de denuncia social en el que podr\u00eda caer f\u00e1cilmente, y supongo que es este logro uno de los motivos que la han llevado a convertirse en una de nuestras artistas contempor\u00e1neas m\u00e1s reconocidas y representativas. Cuando en el 2010 le fue otorgado en Espa\u00f1a el Premio Vel\u00e1zquez de Artes Pl\u00e1sticas<sup>5<\/sup> \u2014uno de los galardones m\u00e1s prestigiosos de la escena internacional\u2014, el jurado, presidido por \u00c1ngeles Albert, destac\u00f3 en el acta de premiaci\u00f3n \u201cel rigor de su propuesta, tanto en la dimensi\u00f3n formal como en cuanto a su compromiso social y pol\u00edtico\u201d. Sobre la Casa viuda su creadora dir\u00eda: \u201cLa Casa viuda hace una utilizaci\u00f3n precaria del espacio, lo que Smithson denomin\u00f3 un no-lugar (nonsite), es decir un lugar de paso, imposible de habitar\u201d.<\/p>\n<p>En Casa viuda VI se aprecia una silla infantil no muy distinta a la que yo vi abandonada en Las Palmas. \u00c9sta, m\u00e1s peque\u00f1a y pintada de negro, se conecta con otros tres elementos. El primero, dos costillas humanas que reemplazan la natural rigidez de las patas para convertirla en mecedora. Los huesos podr\u00edan conferir un aire siniestro a la obra, pero al final el efecto es simplemente humanizador. Despu\u00e9s tenemos una pieza negra tubular de escuetas formas redondeadas que, siendo ajena a la silla, sirve de puente entre \u00e9sta y el otro elemento relevante: un par de puertas de madera. Sobre la primera reposa la silla y la segunda hace de barrera frontal. Al combinarse, estos dos elementos forman un perfecto \u00e1ngulo recto.<\/p>\n<p>El conjunto es especialmente inquietante, y no s\u00f3lo por los huesos humanos. Al observarlo la sensaci\u00f3n que experiment\u00e9 fue la de estar frente a una tumba, la presencia en la sala de dos conjuntos id\u00e9nticos de puertas refuerza esa sensaci\u00f3n. La mecedora representar\u00eda un cad\u00e1ver expuesto, y las puertas, la b\u00f3veda y la l\u00e1pida, respectivamente. La puerta horizontal dar\u00eda entrada al mundo de los muertos, mientras que la vertical simbolizar\u00eda la vida terrena y su profanaci\u00f3n. La artista consigue lo que se propone: la recreaci\u00f3n simb\u00f3lica de un lugar imposible de habitar.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?attachment_id=205\" rel=\"attachment wp-att-205\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" title=\"PNC VII-F-C-LA VIDA PROFANA Y SU MEMORIA UNA LECTURA DE LA OBRA CASA VIUDA DE DORIS SALCEDO-Laura Mendinueta_img_3\" src=\"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/wp-content\/uploads\/PNC-VII-F-C-LA-VIDA-PROFANA-Y-SU-MEMORIA-UNA-LECTURA-DE-LA-OBRA-CASA-VIUDA-DE-DORIS-SALCEDO-Laura-Mendinueta_img_3.jpg\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?attachment_id=206\" rel=\"attachment wp-att-206\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" title=\"PNC VII-F-C-LA VIDA PROFANA Y SU MEMORIA UNA LECTURA DE LA OBRA CASA VIUDA DE DORIS SALCEDO-Laura Mendinueta_img_4\" src=\"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/wp-content\/uploads\/PNC-VII-F-C-LA-VIDA-PROFANA-Y-SU-MEMORIA-UNA-LECTURA-DE-LA-OBRA-CASA-VIUDA-DE-DORIS-SALCEDO-Laura-Mendinueta_img_4.jpg\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/?attachment_id=207\" rel=\"attachment wp-att-207\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone\" title=\"PNC VII-F-C-LA VIDA PROFANA Y SU MEMORIA UNA LECTURA DE LA OBRA CASA VIUDA DE DORIS SALCEDO-Laura Mendinueta_img_5\" src=\"http:\/\/premionalcritica.uniandes.edu.co\/wp-content\/uploads\/PNC-VII-F-C-LA-VIDA-PROFANA-Y-SU-MEMORIA-UNA-LECTURA-DE-LA-OBRA-CASA-VIUDA-DE-DORIS-SALCEDO-Laura-Mendinueta_img_5.jpg\" alt=\"\" \/><\/a><\/p>\n<p>Si la silla representa el cuerpo de la v\u00edctima, es en la conjunci\u00f3n del metal con el hueso donde encontramos, a mi parecer, la mayor carga simb\u00f3lica. Para Cirlot el hueso es s\u00edmbolo de la vida reducida al estado de germen, y para Blavatskiy el metal representa h\u00e1bitos y costumbres. Por tanto, surge un rescoldo de esperanza en la uni\u00f3n de ambos materiales. Las costillas, como la vida que persiste, que se niega a sucumbir, se balancean en un ir y venir del ser entre la nada y la materia. Los huesos tambi\u00e9n podr\u00edan encarnar lo natural en contraposici\u00f3n con lo artificial del metal. No olvidemos que la muerte violenta es la m\u00e1s antinatural de las muertes, pero el dominio de la vida es a\u00fan m\u00e1s poderoso, por eso los huesos son el sost\u00e9n de la silla y no viceversa.<\/p>\n<p>El reducido tama\u00f1o de la silla met\u00e1lica no puede ser casual. Sus dimensiones remiten al momento de la vida en el que somos m\u00e1s vulnerables, pero tambi\u00e9n m\u00e1s protegidos. La infancia est\u00e1 ligada al recuerdo de las antiguas moradas, y su territorio es el de lo inmemorial. El objeto cumple dos funciones, es mueble y juguete. Como mueble, la mecedora evoca lo m\u00e1s corriente de la cotidianidad, aquello que fue creado para prestar un servicio, y como juguete es s\u00edntesis de memoria e imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La casa es el espacio por excelencia de la memoria; en ella se aloja la arqueolog\u00eda sentimental de sus habitantes, en ella nuestros sue\u00f1os tienen albergue. Por eso, irrumpir en una vivienda sin el consentimiento de sus moradores es un acto en extremo violento, una real profanaci\u00f3n de la vida y su memoria. La casa provee refugio, es nuestro primer universo y gracias a ella no somos devorados por el mundo. En ella no s\u00f3lo nuestros recuerdos est\u00e1n alojados, sino tambi\u00e9n nuestros olvidos. La memoria es la morada del mundo inmaterial que nos habita. Al acordarnos de la casa somos capaces de recrear una realidad doble: la casa est\u00e1 en nosotros tanto como nosotros estamos en ella<sup>6<\/sup>. No es dif\u00edcil imaginar la profundidad del drama, el extremo desamparo, de las miles, millones, de personas desplazadas en Las Palmas y en toda Colombia<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>Salcedo transporta el \u00e1mbito privado que representa la casa al espacio p\u00fablico de la galer\u00eda o el museo de arte. Para ella se trata de \u201cuna forma de acercar la conciencia del espectador a la desaparici\u00f3n y el desplazamiento forzoso\u201d. El espectador es confrontado a trav\u00e9s de los objetos que se supone pertenecen a sus dolientes y no a la sociedad. Estos pasan de ser simples trastos inanimados (cargados de significado apenas para un grupo reducido) a personajes con car\u00e1cter social, siempre listos a abofetear al espectador, como dici\u00e9ndole \u201cestamos aqu\u00ed, hemos sobrevivido para recordarte que una vez tambi\u00e9n existieron nuestros due\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>En Las Palmas, una anciana de m\u00e1s de ochenta a\u00f1os deambula por una casa condenada a enviudar. Se llama Isabel Mar\u00eda Fontalvo. Vive sola. No tiene vecinos. Ella tambi\u00e9n huy\u00f3 despu\u00e9s de la masacre de 1999, pero al cabo de un a\u00f1o decidi\u00f3 regresar. Quiere morir en su propia casa, cree que merece ese privilegio, que se lo ha ganado. Los pocos habitantes del pueblo que de vez en cuando la visitan la encuentran casi siempre hablando sola. Dicen que ha enloquecido. Ella los mira con resignaci\u00f3n y calla. La se\u00f1ora Isabel Mar\u00eda no se siente sola: es con los muertos con quienes habla. Es con ellos con quien mejor se entiende. No sabe que a muchos kil\u00f3metros de su casa, en Bogot\u00e1, otra mujer, Doris Salcedo, piensa en ella desde hace ya muchos a\u00f1os. Y, aunque no la conoce, esa artista construy\u00f3 con escrupuloso cuidado una obra en la que le da voz: Casa Viuda para que la mala hierba de la desmemoria no termine por trag\u00e1rselo todo.<\/p>\n<div>\n<h5>Notas<\/h5>\n<ol>\n<li>La instalaci\u00f3n Casa viuda (1992-1995) estuvo expuesta en la White Cube Gallery de Londres entre el 15 de septiembre y el 14 de octubre de 1995. Para m\u00e1s detalles visitar la p\u00e1gina web de la galer\u00eda: HYPERLINK \u201chttp:\/\/www.whitecube.com\/exhibitions\/ lacasaviuda\/\u201d www.whitecube.com\/exhibitions\/lacasaviuda\/.<\/li>\n<li>En los a\u00f1os ochentas la guerrilla (primero el EPL, despu\u00e9s las FARC), ya patrullaba la zona propiciando un clima de enrarecida normalidad con m\u00ednimos brotes de violencia. Hacia 1997 los paramilitares controlaban la regi\u00f3n a sangre y fuego.<\/li>\n<li>Ese d\u00eda, diecisiete hombres del Bloque H\u00e9roes de los Montes de Mar\u00eda congregaron a todos los vecinos del pueblo, incluyendo a sus 450 ni\u00f1os, en la plaza principal, oblig\u00e1ndolos a asistir a lo que ellos llamaron un \u201cjuicio sumario\u201d. Los cinco acusados, todos miembros de la comunidad, fueron juzgados apresuradamente, sin ning\u00fan derecho a defensa y condenados a morir. Tres de ellos: Tomas Bustillo, Rafael Sierra y Celestino \u00c1vila, fueron ejecutados ah\u00ed mismo, de un disparo en la cabeza. La cuarta v\u00edctima fat\u00eddica fue Emma Caro, la madre de Celestino \u00c1vila, quien corri\u00f3 gritando para auxiliar a su hijo. En la confusi\u00f3n, los otros dos j\u00f3venes acusados lograron escapar. Los paramilitares anunciaron entonces una nueva matanza para el 11 de noviembre siguiente. Esa misma tarde empez\u00f3 la desbandada.<\/li>\n<\/ol>\n<ol>\n<li>La poeta fue obligada por el despotismo de la revoluci\u00f3n rusa de 1917 ha vivir durante a\u00f1os en el anonimato, atormentada por el fusilamiento de su primer esposo, el poeta Nikol\u00e1i Gumiliov, el encarcelamiento de su \u00fanico hijo y la muerte, en un campo de trabajos forzados, de su tercer marido, el historiado Nikol\u00e1i Punin. Su poes\u00eda fue censurada durante d\u00e9cadas.<\/li>\n<li>Salcedo ha sido la primera mujer distinguida con este premio.<\/li>\n<li>Gaston Bachelard en su libro La Po\u00e9tica del Espacio dedica dos extensos cap\u00edtulos a la casa como instrumento de estudio del alma humana.<\/li>\n<li>Seg\u00fan cifras de CODHES, en Colombia han sido desplazadas 4,9 millones de personas, de las cuales el gobierno reconoce 3,7 millones. La poblaci\u00f3n colombiana es de aproximadamente 41 millones. La situaci\u00f3n equivale a que uno de cada once colombianosse ha encontrado en situaci\u00f3n de desplazamiento.<\/li>\n<\/ol>\n<\/div>\n<div><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Laura Mendinueta ganador Ensayo breve LA VIDA PROFANA Y SU MEMORIA. UNA LECTURA DE LA OBRA CASA VIUDA DE DORIS SALCEDO Lauren Mendinueta ganador ensayo breve La casa enviud\u00f3 en silencio. 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